samurai

En Japón no se entiende la política como en occidente y tal vez tampoco como en ningún otro lugar el mundo. La opinión pública es débil, los grupos de presión no merecen llamarse "de presión" y las ideas políticas no están atadas más que a cuestiones materiales.

Tal vez teniendo esto algo que ver con la realidad, Japón emprendió hace tiempo una carrera hacia la resolución final de sus problemas y si sale mal, pues no hay problemas, se acepta con honor y normalidad y se practica el harakiri.

Dijo el escritor japonés Kentetsu Takamori  que "vivir en un mundo como este es como bailar sobre un volcán en vivo" y tenía y tiene razón.

En ese orden de ideas y ante el demostrable fracaso económico de la llamada "abenomics" y no siendo el momento apropiado para un harakiri, la solución ha sido no duplicar sino triplicar la apuesta.

Descontando que no va a haber victoria porque jamás hubo una haciendo lo que se hace en Japón, las autoridades monetarias están escribiendo en estos tiempos un último poema de despedida, también llamado zeppitsu aunque no tienen preparada la daga con la que practicar el harakiri (tanto).

El presidente del Banco de Japón dejó entrever que sus medidas son a todo o nada al decir que harán lo que hacen hasta que el experimento en busca de la inflación se alcance. Cabe inferir que ello se perseguirá, cueste lo que cueste. Pero unos segundos antes se puede admitir la derrota y se soluciona todo clavándose alguien la daga en el estómago.

La "abnenomics", que todos olvidan que como idea fue un intento por impulsar la economía, de momento solo puede relacionarse con la devaluación del yen. Y digo "relacionarse" porque técnicamente no puede decirse que es un efecto a modo de una relación causa-efecto, ya que con la misma idea -por ejemplo- el dólar se apreció.

En el movimiento de las divisas como de tantos otros subyacentes, sobresale un factor psicológico. En general el mercado no sabe lo que hace, pero hace lo hace. Es decir, el 90% del mercado no tiene idea de los llamados fundamentales y simplemente sigue una tendencia hasta cuando cambia, lo que obviamente no es tan fácil como parece. En promedio, los fundamentales están disociados de la economía lo suficiente como para que no haya una correlación importante por grandes períodos de tiempo.

Entretanto, el Nikkei ha subido y el Yen se ha devaluado. Dos hechos puramente especulativos, ya que la producción industrial se ha vuelto a contraer y lo mismo ha sucedido con el PIB. Por su parte, se ha desplomado el poder adquisitivo del ciudadano japonés apenas con algo más de un 1% de inflación.

Asimismo, la balanza comercial está en negativo desde el inicio de "las medidas", batiéndose récords históricos de déficit trimestre a trimestre, habiéndose caído las exportaciones a Estados Unidos y China.

Con ello se revela falso el mito de que una moneda devaluada impulsa las exportaciones. No es así aunque los políticos lo reduzcan en sus discursos sólo a ello. Entran, por supuesto, decenas de factores en juego, e incluso una devaluación puede hacer -como en el caso japonés- que las exportaciones se desplomen.

Puede decirse algo similar respecto de la relación entre la devaluación de una moneda y la inflación, lo que en definitiva, parece ser el fin perseguido pensando que en el mismo momento debería haber subida de salarios, algo impensable en el Japón de 20 años de una amada -por el ciudadano- deflación.

En estos momentos se reconoce la política japonesa como un mero experimento y nada más.

Y como no parece haber ninguna teoría económica nueva sobre la mesa, el experimento está destinado a que no se escriba ningún libro mágico con la receta infalible para salir de una crisis deflacionaria, lo que se logra con paciencia y dejando que el mercado haga su trabajo sin molestarlo. Si lo molestas, tal vez debas comenzar de nuevo sin que la impaciencia te lleve nuevamente a deshacer gran parte de los ajustes que ya se habían logrado.

Llegados hasta aquí, observemos cómo está su más importante índice bursátil: el Nikkei.

Estamos viendo un gráfico de velas mensuales de su extraordinaria tendencia bajista desde 1989, que nos presenta una estructura técnica muy similar a la de 2007 en estos momentos, con la misma divergencia bajista y sin haber superado los máximos de ese año, aunque cerca.

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Resumiendo: hasta la victoria o la derrota final o en el caso japonés, hasta el harakiri.

Nikkei

Nikkei | Chart courtesy of stockcharts.com

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.