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Los inversores, los ahorradores y por sobre todo los deudores, parecen descontar que los tipos de interés van a permanecer bajos por un largo tiempo.  Y es probable, pero también puede ocurrir lo contrario. El interés del bono a 10 años de Estados Unidos puede ser un buen indicador de por donde habrá que ajustar la sensibilidad de este factor tan importante para la economía.

Hay que olvidarse del compromiso de los bancos centrales, ellos irán detrás del mercado, como siempre. Así ha ocurrido a lo largo de la historia y el escenario nunca es único. Podemos tener épocas de bajas tasas de interés o altas tasas de interés, con o sin crecimiento en cada caso. Lo mismo sucede con épocas de alta inflación y baja inflación o incluso deflación, en las que los tipos pueden estar bajos o altos y en tendencia. Ha sucedido de todo en las últimas ocho décadas, y pensar que las tasas de interés no pueden subir mientras no hay aun crecimiento fuerte, es falaz

Posiblemente el peor escenario es uno de recesión y tipos altos. Ello ha ocurrido en las grandes crisis, ya que el interés es el instituto más importante en un sistema monetario y no es lo mismo unos puntos más que unos puntos menos.

Creemos que en 2012 el interés del bono a 10 años de Estados  pudo haber hecho un suelo importante y hasta ahora esa idea se mantiene. A su vez, teníamos como objetivo el 2,3% luego de que se llegase al 3% y ese objetivo también se ha alcanzado. Ahora estamos meditando si es posible que los tipos vuelvan a subir en breve. Y el análisis técnico dice que es posible que ello ocurra y que pueda alcanzarse el 5% sin dificultad en el próximo año y medio. Veremos.

Surge del siguiente gráfico del bono a 10 años: Suelo en 2012 en el 1,4%, llegada al 3% y posible corrección hasta el 2,3% en la actualidad. Y es que la caída desde el 3% "parece" una mera corrección dentro de serie de subidas que podría durar varios años y apenas ha comenzado hace dos años.

Bono Estados Unidos 10 años

Bono a 10 años de Estados Unidos | Chart courtesy of stockcharts.com

Por si fuera poco, la subida podría comenzar en cualquier momento. Y ello lo decidirá el mercado y no la Reserva Federal, que prácticamente sólo puede manipular los intereses a muy corto plazo y mientras las condiciones lo permitan.

La tendencia bajista del interés por más de 30 años está siendo cuestionada por los hechos y el giro podría venir en el peor momento que un banquero podría imaginarse, en uno en el que el capital no abunda. Solo abunda la deuda y además, es ciertamente confundida la de la mala calidad con la de buena calidad. La cobrable de la incobrable.

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Las huchas de la Seguridad Social en muchos países desarrollados se podrían ver mutiladas si los intereses suben desde estos niveles ridículos, porque la presencia de deuda soberana en esas carteras es descomunal.  Y que los planes de pensiones privados se vean fuertemente castigados es casi un hecho, ocurrirá ya sean de renta fija o variable.

Una cosa llevará a la otra, porque los inversores institucionales podrían quedarse sin refugio alguno e incapaces de estar en liquidez rápidamente en tanto que no podrán desprenderse de los bonos en plena estampida. Algo así haría caer al mercado de acciones también, dejando a los inversores institucionales en problemas, reduciéndose también las expectativas de los futuros pensionados que han hecho un esfuerzo por mejorar lo que el sistema público les propone.

No es cierto que las tasas más altas sean un subproducto del fortalecimiento de la economía de forma obligada, no es así cuando se ha llegado a un punto tan alto de sobreendeudamiento en las empresas y las familias, quienes han hecho una proyección lineal de sus costos hasta el fin de los plazos de amortización. Craso error, la economía sufre ciclos.

El aumento del costo de endeudamiento que sufrirán no solo los nuevos deudores sino todos aquellos que se hayan endeudado a tasa variable, ejercerá una presión con la que será difícil o imposible lidiar.

Ello no podrá traer beneficio alguno sin un fuerte desapalancamiento, eso a los que todos se oponen aferrándose con uñas y dientes al viejo modelo que está muriendo.

No es posible avanzar sin sacrificios en las etapas en las que el endeudamiento ha llegado a ser un problema mayúsculo al alcanzar el límite de lo posible y de lo tolerable, no en razón del monto total ni respecto del porcentaje sobre el PIB, sino respecto de la capacidad de generar ingresos para solventar los servicios de la deuda a la vez que se contienen las protestas ciudadanas por el desmantelamiento del llamado "estado de bienestar"... ese cuento de hadas en el que el Estados se hace cargo de nosotros.

Llega un momento en el que no es posible seguir pagando por una ventanilla pidiendo prestado por la otra. Alguien siempre se termina dando cuenta.

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.