La preocupación por el escaso crecimiento impera en la reunión del Eurogrupo en Milán

Jeroen Dijsselbloem

Jeroen Dijsselbloem. | Twitter @IT2014EU

La rebaja de los tipos de interés del Banco Central Europeo ha tenido un efecto más allá de lo económico para alcanzar la política. Esa decisión fue para muchos la concreción sobre papel de que la situación económica en Europa no deja tranquilos a los líderes comunitarios. Y de eso se ha tratado la reunión de este viernes del Eurogrupo en la ciudad de Milán. Se trata de "una nueva fase", según el presidente del organismo, el holandés Jeroen Dijsselbloem.

Las cifras de crecimiento del último trimestre piden a gritos políticas de estímulo. La razón de ser de la Unión Europea hoy es evitar una recesión. Lo corroboraba quien quiere quitarle la silla a Dijsselbloem, el ministro Luis de Guindos: "Riesgo hay porque estamos en crecimiento cero".

"Necesitamos acelerar la aprobación de ambiciosas reformas estructurales", declaró con énfasis Dijsselbloem quien añadió que no se debe apostar simplemente a la política monetaria. El holandés es partidario de "medidas que tenga un impacto duradero". Algunos interpretaron que más que al crecimiento, se refería al control del déficit.

Por eso, la declaración hizo atragantar a Francia, cuyo gobierno confirmó días atrás que no reducirá el déficit al 3% hasta 2017. Es decir asume desde ya una demora de dos años con respecto a lo comprometido.

El comisario finlandés Jyrki Katainen citó a España como un ejemplo de los resultados que dan las políticas de control del gasto. También mencionó a Letonia en este apartado.

Los puntos, no muy específicos, sobre los que se acordó seguir, son la reducción de impuestos a los ciudadanos más vulnerables, compensar la tributación del trabajo recaudando en áreas que no sean tan sensibles al crecimiento, y realizar las reformas en materia laboral que sean necesarias.

Otra idea comentada en Milán ha sido la del ministro de Finanzas de Finanzas de Polonia, Mateusz Szczurek. Su plan, explicado días atrás, es generar un fondo de alrededor de 700.000 millones para ayudar a los estados con más inconvenientes como España, Portugal o Grecia. España apoya la moción, siempre que el gasto este direccionado al crecimiento económico.

Lo cierto es que habrá medidas. Difícil va a estar ponerse de acuerdo. Pero las habrá. En lo que todos coinciden es en que no se puede esperar tener suerte y empiece a soplar viento de cola. Hay que remar.

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