El público ha abarrotado durante todo el fin de semana el Paseo de Coches de El Retiro en el inicio de la 73ª Feria del Libro de Madrid. Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro, admite que el arranque del viernes no resultó tan espectacular como el del año pasado: “Pero la afluencia de visitantes y las ventas se recuperaron de forma extraordinaria el sábado y el domingo, lo que alienta inevitablemente las expectativas de libreros y editores”.

Feria del Libro de Madrid 2014

Feria del Libro de Madrid 2014. | Twitter @FLMadrid

En las primeras horas del domingo todavía era posible apreciar cómo culebreaban ante las casetas las colas de lectores que buscaban la firma de sus autores preferidos. Según fue avanzando la jornada, se hizo cada vez más difícil distinguir por dónde avanzaban esas mismas colas, algunas kilométricas, dada la afluencia de público en El Retiro.

Entre los escritores que no quisieron perderse este primer fin de semana en la Feria, se encontraban, por ejemplo, Julio Llamazares, Marta Sanz, Jorge Eduardo Benavides, Javier Calvo, Eduardo Estivill, Lucía Etxeberría, Blue Jeans, Caillou, El Rubius, Ouka Lele, Joaquín Reyes, Dolores Redondo, Lorenzo Silva, Leopoldo Abadía, Sarah Lark, Carlos Zanón, Miguel Noguera, Jesús Ferrero, Eduardo Mendicutti, Bernardo Atxaga, Máxim Huerta, Jorge Franco, Rosa Montero, Almudena Grandes, Luis García Montero, Ben Brooks, Neil Gaiman, Fernando García de Cortázar, Manel Fontdevila, Luis Eduardo Aute, Juan Mayorga, Rodrigo Cortés, José Luis Garci, José Luis Cuerda, Ramón Tamames, Richard Vaughan, Sandra Barneda, Martín Caparrós, Ángeles González Sinde, Eloy Tizón, Javier Marías, Fernando Savater, Juan José Millás, Álvaro Pombo, Emilio Urberuaga, Maha Akhtar, Nieves Concostrina, Andrés Neuman, Ray Loriga, Lola Herrera, Nancho Novo, Jesús Carrasco, Antonio Colinas, Julia Navarro, Leonardo Padura, Patricio Pron, Forges, Benjamín Prado, Agustín Fernández Mallo y El Gran Wyoming. Por faltar, no faltó ni el perro Pancho.

“Mi padre lee en voz alta ¬–confesaba el autor teatral Juan Mayorga en su ángelus de la lectura–. Uno de mis recuerdos más vivos es su voz extendiéndose por la casa desde allí donde él se hallase con su libro”. Hoy, la voz de Mayorga, que en este minuto de la Feria ha sido la voz del teatro, se ha desplegado a las doce de la mañana por el paseo de Coches. “Hoy pienso que mi compromiso con el teatro, arte de la palabra pronunciada, tiene algo que ver con que la literatura, de niño, me alcanzase por el oído”.

Mayorga reconocía que sigue entrando en bibliotecas y librerías “como al encuentro de algo decisivo” y que, con esa misma sensación de goce y peligro, abre cada libro “porque sé que si tengo suerte y estoy atento ese libro puede hacer mi vida más ancha y más honda”. El dramaturgo entiende que leer nos enfrenta a lo que somos, a lo que queremos ser y a lo que tememos ser; que exige ponernos en el lugar de los otros, ante sus sueños o sus pesadillas, su desesperación o su esperanza. “Un libro – concluyó– puede enseñarme cómo uso las palabras y cómo soy usado por las palabras, un libro puede ayudarme a resistir”.

Kate O’Brien, irlandesa de Limerick, llegó a Portugalete en los años veinte para ser institutriz de la familia Areilza. Inmediatamente quedó atrapada por España, por la luz y por tres grandes figuras: Teresa de Jesús, Cervantes y Juan de la Cruz. Vaso Roto Editores, en colaboración con la Embajada de Irlanda, publica ahora, por primera vez en castellano, Teresa de Ávila, la biografía que escribiera sobre la mística española, de la que en 2015 se celebra el V centenario de su nacimiento. Publicada en inglés en 1951, “es una antihagiografía –ha explicado su traductor, Antonio Rivero Taravillo–. Aunque no excluye los datos de su vida religiosa, prefiere fijarse en la voluntad, el empeño, el entusiasmo, la capacidad de liderazgo, el humor, la rebeldía de una mujer de enorme talento”.

Atraída por la esencia de lo español, por la noble espiritualidad que creía emanaba de la austeridad de los paisajes, O’Brien, quien publicó además varias novelas, ensayos de viajes y artículos, retrató en apenas cien páginas a una mujer madurada por el campo castellano. Mística y reformista, feminista, autónoma, una figura secular, de poder y respeto en un mundo de hombres: esta es la Teresa de Ávila que interesa a Kate O’Brien. “Escribo por elección apasionada, arbitraria y personal –se justificaba la autora–. Me propongo examinar a una Teresa, santa o no, por lo que fue: una mujer genial”.

Este domingo también se presentó en el Pabellón de actividades de la Feria el libro El tesoro del Vita. La protección y el expolio del patrimonio histórico-arqueológico durante la Guerra Civil, de Francisco Gracia Alonso, catedrático de la Universitat de Barcelona, y Gloria Munilla, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya. Por la tarde, Lucía Gil presentó su libro, dirigido a un público infantil, Mis colores de la felicidad, editado por Altea. Y la monologuista Sara Escudero desató las risas del público que asistió a la presentación de su libro En ocasiones veo frikis. ¡49 monólogos para conservar la salud mental!

La historia de la Feria del Libro de Madrid

La primera Feria del Libro de Madrid se organizó en 1933 como parte de los actos de la Semana Cervantina, del 23 al 29 de abril. Aquellas primeras casetas, pintadas de diferentes colores, se instalaron en el paseo de Recoletos. Sobre las mismas se habían dispuesto altavoces, no solo para oír el día de la inauguración los discursos de las autoridades, sino también a los escritores del momento que, durante la semana, fueron tomando la palabra ante el micrófono situado frente a la iglesia de San Pascual.

La Feria de 1934 llevó el apellido de “nacional e hispano-americana”. Instalada en el mismo paseo del 6 al 16 de mayo –“de diez de la mañana a doce de la noche”– decía ofrecer “el panorama más completo de la producción editorial en español”.

Se celebraron dos ediciones más (1935 y 1936) antes del estallido de la Guerra Civil. La contienda y la primera posguerra abren un paréntesis que se cierra en 1944, cuando las casetas vuelven al paseo de Recoletos y la Feria es rebautizada como Feria Nacional del Libro –en ese momento su organización recae en el Instituto Nacional del Libro (INLE)–.

Desde 1967 la Feria disfruta de su actual ubicación, el Parque de El Retiro. El creciente aumento de solicitudes de participación de libreros, editores y distribuidores obligó a buscar un nuevo espacio: el tiempo ha demostrado el acierto en la elección del Retiro, hoy estrechamente ligado a esta cita anual con el libro y la lectura.

En 1982, la Feria pasa a denominarse Feria del Libro de Madrid –su organización es asumida por el Gremio de Libreros de Madrid, en estrecha colaboración con los Gremios de Editores y de Distribuidores– y es por primera vez inaugurada por SS. MM. los Reyes. Desde entonces, cada año, un miembro de la Familia Real da por inaugurada la edición con un paseo matinal entre las casetas.

Entre las distinciones que han reconocido la labor de la FLM, cabe destacar el premio Nacional al Fomento de la Lectura que le concedió el Ministerio de Cultura en 2003 y el premio de Proyección Internacional de la Ciudad de Madrid Benito Pérez Galdós, otorgado por el Ayuntamiento de la ciudad en 2009.

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