Matador y toro

De poder a poder | Chema Concellón

El S&P 500 de la bolsa norteamericana ha tocado en este julio de 2016 un PER 25. El PER es el ratio precio / beneficio, una representación de la valoración que se realiza en el mercado respecto de la capacidad de generar beneficios de las empresas. Su fórmula es la de “valor de mercado” (precio por número total de acciones de la cotizada) sobre “beneficios netos de la empresa”.

Se trata del ratio más asequible para el no técnico, con el que comprobar si una acción o todo un índice están caros o baratos. Y una acción no está cara o barata porque en su momento valiera 10 y hoy valga 6. En 6 puede estar más cara que cuando valía 10. Estas cifras son meras expresiones nominales respecto del valor total de la compañía, que pudo haberse visto superada por alguna tecnología y estar hoy a máxima capacidad produciendo resultados muy alejados de su mejor momento, a lo que nunca volverá. También pudo haber ampliado capital teniendo muchas más acciones en circulación, diluyendo así valor entre sus accionistas (algo muy común especialmente entre los bancos).

Hoy destacamos el PER 25 del S&P 500 porque en el máximo de la burbuja de 2007 rondaba el PER 19 previo al crash 2007-2009 del que todavía hay cicatrices por todo el mercado y respecto del cual la mayoría de las bolsas europeas sólo han recortado parte de las pérdidas (a excepción por ejemplo de la de Londres).

Objetivamente, nadie hubiera apostado por haber llegado hasta aquí, no ya en términos nominales porque no nos dice nada, sino en cuanto a valoraciones, que en efecto son obscenas. Quien diga lo contrario apostó a la repetición de la burbuja punto com sólo década y media después, algo estadísticamente muy raro porque ocurre cada 300 años o más. Quien se equivocó por otra parte, no apostó a ese 0,00001% de probabilidades de que ocurriera.

Hoy en el ruedo siguen estando el matador y toro, pero el mercado apuesta a que el toro matará al torero. Imaginemos a toda la plaza pidiendo la muerte del torero y eso es lo que hace el mercado ahora mismo, incapaz de permitirse al menos una corrección hacia un PER razonable.

Incapaz de permitírselo porque, por ejemplo, muchos fondos de pensiones de Estados Unidos necesitan una rentabilidad del 7% anual para no quebrar. De no ser así, muchos no podrán pagar las pensiones de aquí no muchos años y tendrán que ser rescatados o liquidados. Un gran problema si consideramos que se está jubilando en masa la generación del “baby boom”.

California, por sí sola la 12º economía del mundo y que cuenta con el mayor fondos de pensiones estatal, es tal vez el paradigma de este problema que en Estados Unidos es una gran preocupación.

El decir que llegaremos más arriba en el S&P 500 o no ha sido una tarea no apta para cardíacos ni para pobres y tampoco para el que no sabe diversificarse, pero cabe estar seguros de sólo una cosa: estamos en una burbuja y las cosas van a terminar muy pero que muy mal.

Los grandes suelos han estado cerca de un PER 6 en la bolsa norteamericana, usualmente cuando nadie tiene dinero para comprar y han sido despedazados por la explosión de la burbuja precedente. Es algo para tener en cuenta porque como sabemos, la historia se repite en ciclos.

Vemos en este gráfico al S&P 500 arriba; a la línea del PER en medio  (con una línea azul horizontal que representa el PER en máximos de 2007); y la tendencia de los beneficios empresariales desde mediados de 2011 a la fecha de este artículo.

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S&P 500 , PER y beneficios empresariales | Chart courtesy of stockcharts.com

S&P 500 , PER y beneficios empresariales | Chart courtesy of stockcharts.com

[/sociallocker]Difícilmente se encuentre un momento en el que por tanto tiempo hayan estado cayendo los beneficios empresariales con la bolsa subiendo. En la bolsa norteamericana tal vez no lo encuentre en toda su historia. No hay precedentes.

En 200o y en 2007 prácticamente han coincidido los techos de los índices con la caída de los beneficios empresariales.

Para colmo de males, en deflación y en época de políticas monetarias que no hacen más que presionar más aún sobre ése el más temido de todos los males, la excepción es aún aún más delirante.

El esfuerzo que realizan gobiernos y bancos centrales por forzar a los ciudadanos a que gasten más (reduciendo las tasas) a pesar de que la deuda mundial es del 240% del PIB mundial y nadamos en ella, no puede prosperar.

Por su parte, la creación de nueva deuda solo empeora el problema y lo hace de largo plazo o crónico. Ni siquiera como en la antigüedad, el condonar todas las deudas remediaría la situación. Ello haría que la deflación alcance a niveles absurdos, ya que la cancelación de una deuda resta dinero al sistema y hace que cada unidad de dinero valga más frente a los bienes y servicios de una economía. Por ello tratan de crear más deuda, aunque sin éxito en la creación de dinero que se traslade a la denominada economía real. Ese supuesto dinero, esa liquidez, queda atrapada en el sistema financiero y soporta la burbuja, a costo de precisarse cada vez más. Es un esquema Ponzi.

Si la estafa Ponzi se detiene, el estallido de la burbuja lo arrasará todo… y es eso o ir de algún otro modo a valoraciones razonables de los activos.

Tal vez en su momento se declare “perpetua” a la deuda y nadie la pagará nunca, como de hecho nunca sucederá porque es imposible materialmente. Recuérdelo porque escucharemos esa propuesta, ya que la deuda no se puede condonar.

Toda burbuja puede hacerse mayor, pero la historia demuestra que hasta ahora toda burbuja ha explotado y que nada bueno ocurrió después.

Muerte al toro o muerte al torero, hagan sus apuestas.

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