Megacoches, deseos aspiracionales por encima de nuestras posibilidades y otros signos a falta de avisos

Aston Martin Vulcan

Aston Martin al GIMS 2015 | atTRAZIONE MOTORI

La “red” en los años ´20 del siglo pasado era la “red eléctrica”. En esos años en Estados Unidos las ciudades se conectaron a “esa” red y así comenzó una era de auge social impresionante. La nueva tecnología eran “los aviones”, “la radio”  y “los coches”.

Los artículos eléctricos para el hogar que habían nacido como objetos de lujo se popularizaron y así nació “el consumismo”.

Parecía haber comenzado una era de prosperidad ilimitada, por lo que ¿para qué esperar?

Se inventó la compra a plazos para ayudar a las familias a acceder a la nueva tecnología y las empresas comenzaron a vender más, a cuenta de un futuro próspero indefinido.

El optimismo ferviente por las acciones de empresas cada vez más prosperas no se hizo esperar.

A mediados de los años ´20 ya había tres millones de norteamericanos que poseían acciones y Wall Street ya cautivaba la imaginación y las ansias por el dinero fácil con historias de fortunas ganadas de la noche a la mañana.

En poco tiempo la especulación se apoderó de todos, la idea de que las acciones sólo podían subir se transformó en ley.

Por supuesto, las empresas se volcaron hacia las finanzas porque producir era menos rentable que especular.

Había tanta fe en el mercado alcista que la gente comenzó a pedir dinero prestado para comprar acciones en cantidades cada vez mayores. En 1928, la bolsa subió como nunca.

Pero el 23 de octubre de 1929 hubo una pérdida repentina de confianza que por supuesto irónicamente y somo siempre, “no era culpa de nadie” y mucho menos de los “excesos” vividos.

Fue la nueva tecnología de la época la primera en tambalear. Las acciones de las empresas automovilísticas (Ford y Chrysler) se desplomaron y comenzó a esparcirse el miedo por todos los rincones de Nueva York, después transformado en pánico en toda la nación.

Por contagio, se vendieron millones de acciones a la vez y al día siguiente el 24 de octubre -conocido como “el jueves negro”-, comenzó “oficialmente” el gran crack que posteriormente daría paso a más de 10 años que se conocieron como la Gran Depresión.

Hoy en día, los coches ya no son coches y son más. Hasta hace poco se acuñaba el término “super coches”  pero hace unos días ya se hizo oficial el término “mega coches”.

Este es un ejemplo, el Aston Martin “Vulcan”. Ni James Bond se lo podría comprar, pero lo muestran en el Salón de Genova 2015 por más que hubiese bastado para venderlo el enviar dos docenas de mails a los posibles compradores ya que sólo se van a fabricar 24 unidades. La marca por supuesto, no busca vender sino desarrollar “deseos aspiracionales”, la gran mentira del marketing actual.

Se trata de un aspecto minúsculo del clima social actual, es decir, el del optimismo ferviente que nos ha hecho creer una vez más y después de casi ´90 años del “jueves negro”, que las acciones sólo pueden subir y que además, ello será así porque los bancos centrales lo han decidido.

Es mentira, que iluso quien piense así. La Reserva Federal de los Estados Unidos re-nació en 1913 y no pudo hacer nada. Después confiscaron el oro de los ciudadanos para devaluar el dólar contra el oro y tampoco bastó. Tuvieron que participar en otra “guerra mundial” para que el conglomerado industrial militar creara puestos de trabajo y así sacar a la nación de la Gran Depresión, de la que salieron oficialmente en 1942.

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Esto de los “mega coches” no es un aspecto principal ni tampoco la punta del iceberg. No tenemos suficiente perspectiva histórica como para establecer cuáles son los signos más evidentes de la opulencia de la actual época, pero se puede intentar darle la vuelta a la tortilla.

Hemos pasado de un tiempo en el que los ricos tenían perfil bajo (la época de la prosperidad) a uno en el que muestran todas sus excentricidades, excesos y hasta perversiones incluso por la televisión.

Es algo que en mayor o menor medida, afecta a todas las clases sociales con deseos aspiracionales muy elevados. En España a eso se le llamo “vivir por encima de nuestras posibilidades” pero a pesar de la falta de eufemismos de esa frase, ya se lo ha olvidado y se pretende “volver” a antes de 2007.

Es una locura “in crescendo”, son los nuevos años locos a los que nos quieren llevar los bancos centrales.

Atentos a los signos, que es lo único que tendremos al alcance de la mano.

Ah, se me olvidaba un pequeño detalle. La bolsa está actualmente más cara que en 1929 (y que nunca, a excepción del año 2000). Este es un gráfico del S&P 500 visto como porcentaje de desviación por sobre desviaciones standard por sobre y por debajo de su media real (1929= 81%, y ahora, 91%).

Desviación del S&P 500

Desviación sobre la media histórica real del S&P 500 | Chart courtesy of advisorperspectives.com

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.