Mario Draghi

Mario Draghi. | ECB

El mundillo está preocupado por los futuros movimientos del euro, especialmente ante la toma o no de medidas por parte del BCE y el calado de las mimas, sin perjuicio de las filtraciones que hemos sabido. Para disipar preocupaciones o para hacerlas realidad, vale la pena entrar en una serie de premisas a tener en cuenta.

La primera es darle veracidad o no a que los bancos centrales controlan el mercado.  En efecto, ello no es cierto y es un mito, pero el inversor es muy propenso a pensar que sí porque cada cierto tiempo coinciden los movimientos del mercado con ciertas medidas, como también coinciden otras cosas que son en verdad las que mueven al mercado. La memoria es de corto plazo y nadie se acuerda cuando cíclicamente los banqueros centrales son los malos de la película y blancos de todos los dardos.

En mercados muy líquidos y profundos como en el de las divisas mayores, los precios se mueven principalmente al calor de la complacencia y el pánico, del optimismo y del pesimismo. Hace rato ya que los tipos de interés tienen un papel menor y así hemos visto cosas que en el pasado hubiesen sido inverosímiles, como una gran devaluación de una divisa importante con un interés menor respecto de otra gran divisa con interés mayor. Tal el caso del yen frente al dólar norteamericano.

Se buscan otros argumentos y todo se puede argumentar, pero si ahondamos vamos a encontrar que lo que no cambia es la actitud del mercado hacia un activo, el que sea, que a pesar de factores fundamentales hace a que un par de divisas se mueva como el mercado quiere y no como un gobierno o banquero central deseen.

Por su parte, históricamente los bancos centrales han tenido muy mal tino.

Como no hay muchas soluciones a una crisis deflacionaria, caemos en la tentación de creer en un mesías,  llámese hoy Mario Draghi, puede hacer magia pero no existen tales cosas en el mercado.

Actualmente el euro (EUR/USD) viene cayendo desde 1,40 desde mayo de 2014 y su estructura está muy desarrollada. Lo sabemos nosotros y lo sabe Draghi, claro que sí.

Ello lleva a pensar que el euro va a rebotar y que lo hará en breve. Por lo tanto, es más factible que lo dejen rebotar y que no sea este el momento de poner toda la carne al asador.

Así las cosas, es más probable que Draghi desilusione al mercado, ya sea no tomando las medidas que espera el consenso o tomando unas que el mercado considere insuficientes.

Otra opción, por supuesto, sería la contraria. Equivocarse es muy fácil. Pero aun a riesgo de equivocarnos en la apreciación de algo que se decide en secreto entre muy pocas personas, el par EUR/USD está técnicamente como está y difícilmente podamos ver mucho más recorrido a la baja.

Puede haber un movimiento muy volátil al difundirse las medidas, es una obviedad, pero tal vez uno en un sentido que se revierta inmediatamente o no más allá de un par de días. Es razonable esperar un EUR/USD entre 1,25 y 1,28 hacia entre marzo y mayo, antes de volver a caer e ir a la paridad o incluso por debajo hacia mediados de 2016, donde encontraremos soportes de muy largo plazo.

Hemos estado algo por debajo de 1,15 días atrás y no hay que descartar un buen susto para los “euro bulls”, tal vez con una caída abrupta de unos puntos, pero ello sólo ayudaría a formar un suelo más robusto por pánico y dar el puntapié a un rebote que desde lo técnico es necesario y que se clama a gritos por la gran negatividad que existe sobre la moneda única, usualmente un catalizador por opinión contraria.

Con lo sucedido hace unos días con el Banco Nacional Suizo, debemos empezar a darnos cuenta que el BCE no controla al mercado, sino que simplemente forma parte del mismo y sus integrantes están expuestos tal vez más que otros al sentimiento de mercado como cualquier mortal.

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.