Fiesta de las burbujas, mujer

Happy to be Here | Micadew

Olvidémonos por un instante de los índices bursátiles (ya iremos a ellos hacia el final de este artículo). Vayamos a los hechos de la vida cotidiana en los negocios y en la empresa, donde están produciéndose anomalías importantes en el mercado (¿libre?) que provocan una distorsión en los terrenos de la competencia y la igualdad de oportunidades que o bien tienen relación con el fin de un ciclo o bien con el comienzo de otro.

Deseamos que más bien sea el fin de un ciclo, porque si es el comienzo de una nueva era, habría que prepararse para una nueva clase de esclavitud.

Hoy en día “competir” es muy difícil. El sistema capitalista salió ungido como el mejor (o el ganador) después de la caída del muro de Berlín pero no por ello está exento de pecado. Hay algo muy malo en el sistema capitalista que -entre otras cosas- produce los altibajos en el ciclo de negocios y por ende, crisis recurrentes.

Cuando algo va bien, demasiados se suben al tren. La supuesta libertad de empresa hace a que no se lo pueda frenar y que organismos como los que regulan la competencia a nivel Estados, no puedan hacer nada.

Ahora mismo en Internet tenemos a Google, Facebook y Apple (vamos a obviar a Microsoft y otras intencionadamente) que pretenden quedarse con todo. Y todo es exactamente todo, ya que no hay una forma de ganar más que esa.

Pero… ¿qué le sucede a una pequeña empresa que -por ejemplo- quiere publicitarse hoy en día y lanzar su negocio? Pues que debe tener en cuenta el marketing digital en su estrategia.

Sin ir muy lejos porque queremos llegar a conclusiones simples, el publicitarse en Goggle, Facebook o Twitter, es un gran desafío. El engaño está servido y muchos pretenderán vaciarnos la billetera.

Sin ir muy lejos, hay una gran cantidad de perfiles falsos en Facebook y Twitter desde los cuales harán clic en tu anuncio haciéndote perder mucho dinero.

Además, los conocimientos que hacen falta para lanzar una campaña de marketing digital que llegue a quien es tu público objetivo a un costo razonable hace a que quienes los tienen sólo pueden ser contratados por grandes empresas. Otros que los tienen, no pierden el tiempo en trabajar para los demás y lo hacen exclusivamente para ellos, sabiendo cómo vender.

Ello distorsiona notablemente la posibilidad de competir, ya que una pequeña empresa podría estar pagando uno o dos euros por una acción publicitaria (un clic que no garantiza una venta) y una gran empresa apenas unos centavos. Sólo con este pequeño factor, es normal que las grandes empresas sean cada vez más grandes y las pequeñas tiendan a desaparecer o a conformarse con un nivel de supervivencia, generando un negocio residual si tienen suerte.

No parece un desastre a simple vista, pero teniendo en cuenta que en los países llamados desarrollados es común que entre un 80% y un 97% del empleo lo genere las pequeñas y medianas empresas, sí lo es.

Ello con más las desventajas a la hora de la financiación, han destrozado la libre competencia, que ni es libre ni es competencia.

El trabajo que hacen 10 personas en Pymes, lo hacen 2,5 o menos en una gran empresa.

El problema se traslada tarde o temprano al consumo, porque ¿quién comprará los productos de las grandes empresas? ¿sólo los trabajadores de las grandes empresas?

Google parece que quiere comprar Twitter, porque Facebook está atacando su negocio principal, el de los  ads (los anuncios en búsquedas). Podría ser la próxima gran batalla, una que -seamos francos- podría ocasionar más muertes que algunas guerras, ya que estas mega aspiradoras de dinrro están barriendo con los beneficios de las Pymes. Entre otras cosas, ello significa menos nacimientos o la indigencia de muchos que pierden un trabajo y no pueden volver a subirse al carro ante la velocidad de los cambios.

Las ramificaciones de lo que está sucediendo en el mundo empresarial, que tiende a la concentración sin que el Estados puedan hacer nada (entre otras cosas porque las grandes empresas son las que pagan las campañas de nuestros políticos), está acabando con los cimientos del sistema capitalista, de libre mercado y libre competencia, ahora meros recuerdos del pasado.

Por ello cuando oímos hablar de crisis sistémica, es porque efectivamente hay un nuevo paradigma o el embrión de uno. No parece ser uno bueno que vaya a provocar distribución de la riqueza, por lo que en principio habría que pensar que es más bien un final.

Y llegamos al punto… ¿el final de qué?

Podríamos estar ante el final de “la primera corrección del estallido de la burbuja de Internet en 2000”, que aún estamos sufriendo porque Internet si bien dejó de ser un niño, es ahora un adolescente malcriado.

La primera parte de esta historia de correcciones iniciada en el techo de 2000 fue provocada por altas valoraciones respecto de negocios (empresas cotizadas) que no tenían a su alcance el convertir visitas en ventas y clientes, y tal vez en la actualidad está signada -entre otras causas- por poder convertir a todos en clientes “de grandes empresas”.

Es como comerse el huevo y matar a la gallina. Las grandes empresas se llevan el dinero del cliente y con sus acciones anticompetitivas destruyen Pymes, donde el 90% de los clientes trabajan y de donde obtienen el dinero para comprar y ser clientes de las grandes empresas.

Nuestra actual economía es un círculo de destrucción.

El planeta es ahora Internet e Internet son muy pocas empresas que logran expandirse a tasas que ningún competidor puede. Además haciendo trampas, evadiendo o eludiendo impuestos, utilizando paraísos fiscales y “dictando las leyes del mercado”.

Por ejemplo y en cuanto a ello, a finales de mes Google va a penalizar a los sitios web que no estén adaptados a la navegación móbil. Nosotros lo hemos conseguido este mes . Esa penalización implicará perder posiciones en los resultados de búsqueda.

Plaza Financiera ya es “mobile responsive”.

Google, como si fuera un legislador, no solo impone reglas sino que también impone castigos. Además, equipara a un “Plaza Financiera” con un “BBVA“. En la vida real, un “Plaza Financiera” hubiera tenido más tiempo que un “BBVA” para adaptarse a la nueva realidad, ya que adaptarse implica gastos y si bien parece que en Internet somos todos iguales, la realidad no es así.

¿Qué será lo próximo? ¿Vamos a tener que adaptar nuestra web para que sea accesible desde un smart watch? Si Google saca al mercado un smart watch, sí !

Todos estamos relacionados con este tipo de problemas, que los hay por decenas o cientos y todos nos vemos afectados de una u otra forma. Hay un “efecto mariposa” en cada acción que emprendemos en Internet.

No por nada hay crisis, deflación, sobre-intervención, exceso de competencia, paro y manipulación de las estadísticas. Las causas son múltiples, pero será mejor que conozcamos algunas porque las consecuencias están directamente relacionadas a nuestra capacidad para generar ingresos y vivir mejor o peor.

Y ahora veamos un gráfico o no podré justificar el escribir en una sección que se llama “Análisis Técnico“,  sin perjuicio de lo cual quiero poner de relieve que tengo presente muchos aspectos más allá del análisis técnico cuando saco una conclusión respecto del mercado, razón por la cual no me cuadra el ser analista técnico sino más bien un analista de precios.

Este es el estado actual del NASDAQ, el mayor índice de empresas tecnológicas. El análisis nos dice que, hagamos o no un nuevo máximo histórico, la subida actual (que viene desde hace años) es una etapa intermedia, posterior al primer estallido… pero anterior a la síntesis y corrección final de la subida que, concluida técnicamente en 2000, está corrigiendo una subida de “décadas” en “décadas”. Por ello la corrección, no va de años. Difícilmente la mayor burbuja de la historia de la humanidad, se haya corregido en sólo dos años entre 2000 y 2002. Es simplemente una hipótesis que no está en la mesa de trabajo.

NASDAQ Composite

NASDAQ Composite, histórico | Chart Courtesy of stockcharts.com

En estos momentos el NASDAQ Composite está muy cerca de los máximos históricos de 2000, la resistencia técnica más importante de la historia de cualquier índice bursátil. Este índice representa muy bien la mayor burbuja tecnológica de la historia de la humanidad, justo cuando el Dow Jones y el SP & 500 hicieron sus máximos en términos reales.

Estados Unidos pesa el 41,3% en el mercado de acciones, justificándose el dicho de dice que “si allí se resfrían todo el mundo estornuda”. Comparativamente, China pesa apenas el 4% frente a un 84% del total de los mercados desarrollados.

En estos momentos el CAPE Ratio de valuación de la bolsa norteamericana es el más alto (28,8) desde 2000 (año de una valoración inalcanzable por lo menos en un siglo) y está por encima de las valoraciones alcanzadas en la burbuja anterior de 2007.

Sería una necedad negar que actualmente hay una burbuja.

Peso de Estados Unidos

Country – and Sector- Weights in our universe | starcapital.de

Sin embargo, lo más llamativo es que muchos indican que en 2009 comenzó un nuevo mercado alcista secular con un CAPE ratio de 15, atribuyendo a la crisis de 2007-2009 el haber sido la peor desde la Gran Depresión.

Pero el CAPE ratio estuvo en menos de 5 en la década del ´20, en 6 en la peor etapa bursátil de los años ´30 y en menos de 7 en la crisis de los ´70.

Se hace difícil decir y fundamentar que en 2009 hubo otra cosa más allá de un “suelo de medio ciclo”.

Ello podría indicar que lo peor está por venir y desde aquí estamos convencidos de que así será y que es mejor prevenir que curar, si es que -acaso- alguien puede ser capaz de prepararse para lo que viene.

La media histórica del CAPE es 16,6 por lo que en 2009 apenas llegamos a la media, zona que de ninguna manera pudo dar origen a un mercado alcista secular.

Hay una burbuja y apenas admite comparación con espacios de tiempo de algunas semanas en una o dos oportunidades en los últimos 140 años de historia de los mercados, por lo que nuestra generación que ya ha vivido la crisis de 2008, vivirá otra mucho peor relativamente “pronto”.

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Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.