Lecciones de arte y bolsa (y viceversa) a la hora de identificar los techos del mercado bursátil

Pintura de mujer con lentes

Gladys Fretes – Marta (o de la seduccion inmanente en una mujer tras sus lentes) | A TAV

Este mayo la casa de subastas Christie’s de la ciudad de Nueva York, logró vender la obra “Les femmes d’Alger” (Versión O), de Pablo Picasso de 1955, por la friolera de 179 millones de dólares. De tal modo, la gran obra del artista malagueño se ha convertido en la pintura más cara de la historia vendida en una “subasta pública”.

La cercanía de Pablo Picasso para todos nosotros hace a la noticia misma, ya que además y curiosamente, la misma obra se había subastado por casi 32 millones en 1997. Se trata de una de las pocas obras del autor que no está en museos y una de las más icónicas.

Por su parte, “El hombre que apunta“, una escultura del artista  del suizo Alberto Giacometti (fallecido en 1966), se convirtió además en la escultura más cara vendida en una subasta pública, también en Christie’s, por un precio de 141 millones de dólares.

Ahora bien, el arte está batiendo récords que podríamos denominar “récords de récords” cuando no solo tenemos en cuenta las subastas públicas sino también las adquisiciones privadas por distintas instituciones o personas.

Es así que el 6 de febrero de este 2015 se vendió por 300 millones de dólares una obra de Paul Gauguin de 1892, “Nafea Faa Ipoipo“, comprada por la Autoridad de Museos de Qatar, que además ya había comprado en 2011 la obra “Los jugadores de cartas” pintada por Paul Cezánne entre 1890 y 1895  por la suma de 259 millones.

Todos los grandes techos de los mercados bursátiles han marcado sus máximos cerca de adquisiciones récords en el mercado del arte.

Por ejemplo, en 1987 uno de “Los girasoles” de Vincent Van Gogh (de una serie de siete cuadros algunos con más o menos girasoles)  se vendió por un récord en ese momento de 16 millones, lo que reportaba así El País en su momento indicando que la venta se realizaba por 2.080 millones de pesetas.

En cada gran techo de mercado, unos meses antes o unos meses después, se puede encontrar el clímax de cada época en última posibilidad por diversificar el riesgo o demostrar quién es el que puede despilfarrar más dinero, pagando cualquier cifra por obras de arte importantes y también por basófias.

Los museos, salvo donaciones, poco ya pueden hacer para resguardar las obras del apetito ¿inversor? de los grandes millonarios, siendo el museo de Qatar una excepción en razón de la forma absolutista de gobierno del país y cómo se confunde todo el patrimonio nacional con el del Emirato o el propio Emir.

Pongamos en perspectiva cuándo se dieron estos hitos en la compra de arte dentro de un gráfico histórico del Dow Jones pero sepamos que hay ejemplos de que este indicador de “pagos récords por obras de arte” en 2007, 2000 y en cada uno de los grandes techos históricos del Dow Jones.

El Dow Jones y las subastas de arte

El Dow Jones y las subastas de arte

Así, en 2007  un biombo de Antonio Gaudí alcanzó el millón de euros en subasta en Christie’s, y también ese año se vendío por 21 millones de dólares el ‘Colored Liz’ de Andy Warhol pintado en 1963 (retrato de la actriz Elizabeth Taylor). El escultor Jeff Koons remató por 10,5 millones de dólares una escultura titulada ‘Blue Diamond’.

Del mismo escultor pero en la casa de subastas Sotheby’s se pudo vender un ‘Hanging Heart’ (corazón colgante) por 23,5 millones de dólares, convirtiendo a Jeff Koons en el artista vivo que más caro ha podido vender una escultura.

Y para muestra un botón de la locura en 2000, que vio venderse una “obra” de la británica Tracey Emin por 3,2 millones. Sí, sólo 3 millones, pero la “obra” no era una escultura ni una pintura, sino una representación… compuesta de una cama desecha con las sábanas revueltas, una alfombrilla vieja y unas colillas, botellas de vodka (encima vacías) y unos test de embarazo (¿usados?). La foto tiene derechos por lo que os invito a ver en este link lo que un tonto pagó por una cama que en Ikea nos costaría un par de pavos con más un par de porquerías que encontraríamos en cualquier contenedor de basura, y a quedarse asombrados.

Así de locas se ponen las cosas en los grandes techos del mercado, siendo el arte sólo un reflejo y la socioeconomía una disciplina que podemos practicar todos… leyendo los periódicos y teniendo un poco de sentido común. Por lo general, nadie avisa pero las pistas están al alcance de todos.

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.