Los países desarrollados toman el relevo de los emergentes en la recuperación mundial

Olivier Blanchard

2015 IMF/World Bank Spring Meetings | International Monetary Fund

La economía global se fortalecerá este año y el próximo de la mano de una recuperación cada vez más consolidada entre las economías desarrolladas a la vez que pierden fuerza varias de las principales economías emergentes, según los últimos pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que espera un crecimiento mundial del 3,5% este año y del 3,8% en 2016.

De este modo, la institución internacional mantiene sin cambios su previsión del pasado mes de enero con respecto al crecimiento de la economía mundial, aunque ha revisado una décima al alza el dato para el próximo año.

“En relación con el año pasado, las perspectivas para las economías avanzadas están mejorando, mientras que el crecimiento en los mercados emergentes se prevé que sea inferior, principalmente reflejando las peores previsiones para algunas de las mayores economías emergentes y países exportadores de petróleo”, señala el FMI en su informe ‘Perspectivas económicas mundiales’.

De este modo, el FMI mantiene sus expectativas de que las economías avanzadas lograrán un crecimiento agregado del 2,4% en 2015 y 2016, lideradas por EEUU, a pesar de que sus previsiones han sido revisadas a la baja en medio punto porcentual este año y dos décimas en 2016, hasta una expansión del 3,1% en ambos ejercicios.

En el caso de la zona euro, las nuevas previsiones del FMI contemplan un crecimiento del 1,5% este año y del 1,6% el siguiente, lo que representa una mejora de tres décimas para este año y dos en 2016, con respecto a los pronósticos de enero.

En concreto, la institución ha mejorado sensiblemente sus expectativas de crecimiento para las cuatro mayores economías del euro, incluyendo Alemania (+1,6% en 2015 y +1,7% en 2016), Francia (+1,2% y 1,5%), Italia (+0,5% y +1,1%) y España (+2,5% y 2%).

Asimismo, el FMI espera que Reino Unido seguirá creciendo a buen ritmo con una expansión del 2,7% este año, en línea con su previsión de enero, y del 2,3% en 2016, una décima por debajo de lo previsto entonces.

En el caso de Japón, los pronósticos de la institución dirigida por Christine Lagarde contemplan un crecimiento del 1% en 2015 y del 1,2% un año después, lo que supone en ambos casos una revisión al alza de cuatro décimas.

En términos generales, el FMI destaca el efecto positivo que representa para las economías más avanzadas el desplome de los precios del crudo, así como de las medidas extraordinarias de política monetaria de los bancos centrales, que continúa siendo “esencial” para evitar un repunte de los tipos de interés reales.

Por otro lado, la institución señala que, si bien la devaluación del euro respalda la recuperación más fuerte de la eurozona, “una acusada revalorización adicional del dólar podría desencadenar tensiones financieras, particularmente en los mercados emergentes”.

India se desmarca entre los BRIC

En cuanto a la evolución de las principales economías emergentes, los nuevos pronósticos del FMI contemplan una expansión agregada del 4,3% este año y del 4,7% en 2016, en línea con lo esperado en enero, aunque este resultado esconde significativos cambios en las expectativas con respecto a las economías BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

Entre este grupo de países, únicamente India ve mejoradas sus expectativas de crecimiento por parte del FMI, que espera una expansión del 7,5% este año y el siguiente, lo que supone una mejora de 1,2 y 1 puntos porcentual con respecto a los anteriores pronósticos.

En el caso de China, el FMI subraya el nuevo acercamiento económico de las autoridades del país con vistas a una expansión más equilibrada y de mayor calidad. De este modo, el PIB chino podría crecer este año un 6,8% y un 6,3% en 2016, después de registrar una expansión del 7,4% en 2014.

Por su parte, Brasil ve recortadas sus expectativas de crecimiento en 1,3 puntos porcentuales en 2015, hasta una contracción del 1%, y en medio punto porcentual el año que viene, cuando crecerá un 1%, a raíz de un generalizado empeoramiento de la visión de Latinoamérica por la evolución de los precios de las ‘commodities’ y, en particular, por el endurecimiento de las políticas macroeconómicas, la pérdida de confianza y la crisis de Petrobras.

Por su parte, Rusia también sufre un sensible empeoramiento de sus previsiones como consecuencia de la evolución de los menores precios del petróleo y las tensiones geopolíticas. Así, el PIB ruso caerá este año un 3,8%, frente al -3% anticipado en enero, y seguirá en recesión en 2016, con una contracción del 1,1%, una décima peor de lo estimado anteriormente.

Recomendaciones

En este sentido, el FMI hace hincapié en que en muchas economías avanzadas “continúa siendo esencial” que la política monetaria siga prestando apoyo a la actividad económica y elevar las expectativas de inflación.

Asimismo, la institución considera que existen motivos para que algunas de estas economías acometan inversiones en infraestructuras, así como para realizar reformas estructurales que generen inversión e impulsen el potencial de crecimiento.

En este sentido, el FMI considera prioritario reforzar la participación laboral, particularmente en los casos de Japón y la zona euro, como consecuencia del envejecimiento de la población.

En el caso de las economías emergentes, el FMI advierte del escaso margen macroeconómico para apuntalar el crecimiento y recuerda que en estos países cuentan con una importante agenda de reformas estructurales pendientes, incluyendo aquellas dirigidas a mejorar la productividad, las infraestructuras y las condiciones de negocio.