El FMI acaba de recomendar a España el “perseverar en la moderación salarial”

Christine Lagarde

Christine Lagarde | International Monetary Fund

España debe abordar la dualidad existente en el mercado laboral y adoptar medidas que permitan reducir el elevado desempleo estructural, según recoge el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recomienda entre distintas actuaciones, perseverar en la moderación salarial.

En su análisis anual de la economía de la eurozona, la institución internacional señala entre las reformas prioritarias para España la dualidad del mercado laboral, así como lograr impulsar la productividad y la competitividad de las pequeñas empresas y mejorar el acceso a financiación de las pymes.

En este sentido, los técnicos del FMI recomiendan a España tomar como base la reforma laboral de 2012 a la hora de abordar dicha dualidad del mercado de trabajo, incluyendo avanzar hacia un sistema de costes de despido en función de la antigüedad para todos.

Asimismo, las recomendaciones del FMI apuntan la importancia de “garantizar las condiciones para continuar con la moderación salarial y la diferenciación de los incrementos salariales entre empresas y sectores”.

Por otro lado, los expertos recomiendan reducir los obstáculos al crecimiento de las empresas, aplicando ágilmente la legislación de unidad de mercado, así como afrontando la regulación excesiva o liberalizando servicios profesionales.

Además, el FMI apuesta por que se respalde el proceso de internacionalización de las empresas, así como facilitar el desapalancamiento del sector privado mediante una reforma legal.

Reclama una “amplia respuesta política” de la eurozona ante las débiles perspectivas en el medio plazo

El directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) también  ha reclamado “una amplia respuesta política” para hacer frente a la débil perspectiva que existe para el medio plazo debido a “falta crónica de demanda”, los deteriorados balances y la baja productividad.

Los miembros del Directorio del Fondo celebraron el fortalecimiento de la recuperación en la eurozona, gracias a los menores precios del petróleo y a la debilidad del euro, apoyados por “fuertes” acciones políticas, especialmente las del Banco Central Europeo (BCE).

Sin embargo, añaden que la perspectiva para el medio plazo sigue siendo “moderada” y se está viendo frenada por una insuficiente demanda, un desempleo todavía elevado, unos balances deteriorados y una persistente debilidad estructural.

El FMI anticipa que la eurozona crezca un 1,5% este año y un 1,7% el próximo y advierte que un potencial de crecimiento de sólo un 1% en el medio plazo es insuficiente para reducir el desempleo a niveles aceptables en muchos países.

En este contexto, creen que, aunque los riesgos para la perspectiva son más equilibrados que en los últimos años, la eurozona sigue expuesta “vulnerabilidades” y remarcan que, pese a que la reacción del mercado al último acuerdo con Grecia ha sido en general positiva, no se pueden descartar “nuevos episodios de significativa incertidumbre y volatilidad” por este motivo.

Por ello, urgen a los políticos europeos a utilizar todas las herramientas disponibles, si es necesario, para gestionar los riesgos de contagio que podrían surgir de Grecia, al mismo tiempo que recuerdan la necesidad de seguir mejorando la arquitectura de la unión monetaria y los cortafuegos.

Impulsar la demanda y sanear los balances

Por otra parte, recomiendan un enfoque “amplio y concertado” para impulsar la demanda doméstica, especialmente en los países con superávit; sanear los balances; acelerar las reformas estructurales para elevar la productividad y fortalecer la gobernanza económica. En su opinión, esto generará crecimiento, empleo, un contagio positivo y un mayor reequilibrio.

Respecto al BCE, reclaman la implementación completa del programa de compra de activos “con flexibilidad” hasta que haya un ajuste sostenido de la inflación hacia su objetivo del 2% a medio plazo, al mismo tiempo que se hace frente a potenciales preocupaciones sobre la estabilidad financiera con políticas macroprudenciales.

Asimismo, ven posibles medidas fiscales favorables al crecimiento para reducir la carga sobre la política monetaria. De hecho, creen que los países con margen fiscal y baja deuda pública deberían aprovechar la flexibilidad que contempla el Pacto de Estabilidad y Crecimiento para apoyar la inversión y las reformas estructurales.

Por otro lado, los miembros del directorio ejecutivo del Fondo abogan por más reformas para mejorar los mercados laborales, la productividad, el clima de negocio y el potencial de crecimiento.

En el caso del sector bancario, subrayan la urgencia de reparar los balances de los bancos y acabar con los vínculos entre entidades y soberanos, algo “crucial” para el crecimiento del crédito y para una transmisión eficaz de la política monetaria. Además, piden medidas para reducir la elevada morosidad, aumentar la supervisión y mejorar los regímenes de insolvencia.