Garamendi pide estabilidad ante una recuperación “frágil” y responsabilidad en un año de “tensión electoral”

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Garamendi pide estabilidad ante una recuperación “frágil” y responsabilidad en un año de “tensión electoral”

Antonio Garamendi

Antonio Garamendi | Europa Press

El presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, ha reclamado “estabilidad” para que las empresas puedan desarrollar su actividad en un momento en que la recuperación económica es “todavía frágil” y, en este sentido, ha asegurado que “el momento político y la tensión electoral que se extenderán durante todo el 2015 exigen responsabilidad al conjunto de la sociedad”.

En un desayuno de trabajo del ciclo BBVA Empresa y Banca Responsable de Deusto Forum en Bilbao, el presidente de la Confederación de Pequeña y Mediana Empresa ha analizado los principales retos de las pymes para salir de la crisis, que ha sido “demoledora” para este sector que representa el 75% del empleo y el 64% del valor añadido bruto del país.

Las pymes han sido, en palabras de Garamendi, “las primeras expulsadas de la fiesta” cuando llegó la crisis, que ha hecho “desaparecer más de 350.000 empresas” y que 1,7 millones de autónomos cesen su actividad, y serán “las últimas” en notar los efectos de la recuperación. Según ha advertido, “dos tercios de las pequeñas y medianas empresas están en pérdidas y el 75% compensando pérdidas”.

Garamendi ha señalado que las pymes, “tras un periodo prolongado de crisis, están en proceso de adaptación a los cambios” en el entorno económico en el que, “cuanto menos obstáculos se pongan en su camino, mayores garantías de éxito tendrán para afrontar los retos”.

“La recuperación es todavía frágil y la confianza es fundamental para las empresas que para su actividad necesitan siempre estabilidad. Y en este momento en nuestro país la necesitan más que nunca. Junto a esa estabilidad, el momento político y la tensión electoral que se extenderán durante todo el 2015 exigen responsabilidad al conjunto de la sociedad”, ha añadido.

En esta línea, ha considerado que es preciso “un clima político y social favorable a la actividad empresarial y amistoso con la labor del empresario”.

El presidente de Cepyme ha subrayado que “la recuperación económica, su solidez y su continuidad dependen, en gran parte, de la contribución de las pequeñas y medianas empresas y del apoyo que desde todos los ámbitos se les preste”.

Entre los principales retos de las pymes, ha citado los problemas de financiación que sufren a pesar de que la “necesitan más que nunca” para afrontar nuevos proyectos. En este sentido, ha explicado que, aunque se está recuperando el acceso a financiación bancaria, se parte de “niveles muy reducidos” y ha agregado que las pymes y autónomos “necesitan capitalizar sus empresas de otra manera, con más recursos procedentes de otras fuentes de financiación”.

Garamendi ha alertado de que las pequeñas y medianas empresas se ven obligadas a destinar esta financiación al circulante debido a la “lacra” que supone para este sector de empresas la elevada tasa de morosidad tanto por parte de administraciones públicas como de empresas más grandes.

En materia impositiva, ha advertido de que las pymes y los autónomos soportan “una carga fiscal excesiva”, que no ha resuelto la última reforma fiscal. A su entender, el tipo del Impuesto de Sociedades, actualmente en el 25%, no debería superar el 15% para las empresas de menor dimensión.

Además, ha lamentado que los impuestos de Sucesiones y Patrimonio están actuando “como gravamen confiscatorio” que, en el caso de las pymes, limita su capacidad de inversión y creación de empleo.

Por otro lado, ha advertido del “obstáculo” que supone la “sobrerregulación” existente en España, donde el pasado año se publicaron en los distintos boletines oficiales “casi un millón de páginas sobre reales decretos, leyes orgánicas, disposiciones y normas de todo tipo”.

Según ha indicado, “en el día a día de las empresas, supone extraordinarias dificultades, tiempo y costes que perjudican la actividad productiva y la competitividad”. Por ello, ha pedido que “el exceso regulatorio no ahogue la iniciativa empresarial”. En su opinión, es preciso hacer que las empresas de menor dimensión cuenten con una normativa “más simple” y “mayor armonización” en todo el territorio.

La formación “seriamente perjudicada”

Garamendi también ha insistido en la necesidad de contribuir a que haya trabajadores bien formados, “prestigiando” la Formación Profesional reglada ya que, según ha recordado, existen “carencia de personal” para determinados cubrir puestos.

Del mismo modo, ha considerado necesario ofrecer formación a los trabajadores en activo para adaptarse a los cambios que se van produciendo, lo que “no es fácil” dadas las “dificultades para acceder a la financiación adecuada” y que el sistema de formación continua “nunca ha llegado a tener un marco estable y flexible” y ha resultado, además, “seriamente perjudicado” en la última reforma.

Garamendi ha apostado por una formación “con carácter eminentemente sectorial” porque las empresas y sus organizaciones son las que “mejor conocen las necesidades reales y mejor pueden diseñarla y facilitarla”.

El presidente de Cepyme ha indicado que el sistema de formación continua, “con sus errores”, ha sido “imprescindible” para las pymes y ha añadido que es “partidario del máximo control” de los fondos de formación, pero también de “evaluar los efectos que tienen en la productividad, la empleabilidad y la competitividad de las empresas”.

“En un año o año y medio esto cambiará, porque el sistema no va a funcionar”, ha señalado reiterando que no “comparte” la última reforma en esta materia.

Entre las medidas que ha propuesto, se encuentra también reducir “la presión” sobre los márgenes empresariales de los costes, así como mejorar los instrumentos públicos y privados para facilitar la internacionalización de las empresas pequeñas y medianas.

Además, ha considerado que “la internacionalización debe ir acompañada de la exigencia para nuestros competidores de las mismas condiciones de producción y comercialización a las que nos obligamos”. “No puede permitirse la entrada de productos que no cumplan las normativas técnicas y de calidad europea que se aplican a los productos del mercado único”, ha apuntado.

También ha aludido a la necesidad de impulsar “una cultura de la innovación y mejora continua” entre las empresas y de “un marco fiscal atractivo” que permita fomentar las actividades de I+D+i.

“En situación inmejorable”

Por otro lado, ha subrayado el “papel decisivo” de las organizaciones empresariales y ha instado a fomentar las vocaciones empresariales desde la infancia como “objetivo de país”.

En el caso de Euskadi, ha resaltado que “el caldo de cultivo es superior” al del resto de España y ha incidido en que, “a pesar de lo que hemos pasado” con la amenaza de ETA, “hemos ido generando empresas”. “Estamos en una situación inmejorable”, ha valorado, instando a “mover a la gente joven”.