Las grandes empresas prevén que el PIB de España crezca a tasas del 3% en 2015 y 2016

Consejo Empresarial para la Competitividad en 2013

Rajoy recibiendo al Consejo Empresarial para la Competitividad en 2013 | Pool Moncloa

El Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC) ha estimado que el PIB español crecerá en 2015 y 2016 a tasas cercanas al 3%, igualando la velocidad de crucero de antes de la crisis, según ha señalado el director general de este ente, Fernando Casado, en la presentación de ‘España 2018’, documento del CEC sobre las previsiones de crecimiento de la economía española en los próximos años.

Preguntado por los periodistas sobre la posible incidencia de las próximas citas electorales en estas cifras, Casado ha apuntado que “las elecciones forman parte del ADN de la sociedad”, mientras que ha mostrado “preocupación” por la incidencia de las situaciones geopolíticas, como Grecia.

Sobre el auge de Podemos y las posibles consecuencias en el empleo, ha señalado que este partido será “el primero interesado en la creación de empleo”. “El auge económico propiciará el empleo y Podemos también querrá que se consolide”, ha subrayado.

Según el Consejo, el PIB español crecerá en 2015 y 2016 a tasas cercanas al 3% y este nuevo impulso es consecuencia de la inercia interna pero también del impacto positivo de algunos factores externos como la depreciación cambiaria, la caída prima de riesgo y el precio del petróleo.

2,8 millones de empleos en cuatro años

Casado ha recordado que es posible la creación de 2,8 millones de puestos de trabajo en los próximos cuatro años, lo que situaría la tasa de paro en el 11,5%, doce puntos por debajo de la actual, más alineada con los países del entorno europeo.

Para conseguirlo, el CEC propone actuaciones reformistas en ocho bloques, y cifra el impacto de cada uno de ellos en la creación de empleo. Así, considera que la mejora del marco institucional y el aumento del tamaño de las empresas contribuirán a la reducción de 4,2 puntos en la tasa de desempleo, mientras que la mejora del sistema educativo puede tener un impacto de rebaja del paro en casi un punto.

Además, incide en la búsqueda de las mejores prácticas en lo relativo a la economía del conocimiento, la sostenibilidad energética y la fluidez financiera, que aportarían una reducción de casi dos puntos en la tasa de desempleo.

Campos de actuación identificados

El informe considera un punto clave que el tejido empresarial español –donde actualmente priman microempresas– gane tamaño, de modo que las empresas existentes consigan ser así más productivas, competitivas e internacionales.

Para ello, concluye que es necesario un marco institucional que actúe eliminando las barreras legales –laborales y regulatorias–, mejorando las condiciones financieras y fiscales a las que se enfrentan las empresas y fomentando la absorción y transferencia tecnológica, lo que permitirá impulsar la cultura del crecimiento y la innovación.

Tras la mejor observada en 2013, el informe concluye que es “indispensable” dar continuidad al papel de las exportaciones como motor de crecimiento económico, dada su función crucial como palanca de desendeudamiento y como base al modelo de desarrollo futuro.

Cualificación

De acuerdo con el informe que se presenta este jueves, el cambio del modelo productivo que se desea para España, menos dependiente de la demanda interna y más sobre las exportaciones, requerirá una cualificación especializada de la mano de obra que “hoy por hoy un buen porcentaje de trabajadores no tiene”.

Para conseguirlo, algunas de las iniciativas que se apuntan desde el CEC son potenciar un uso más eficiente de los recursos destinados a la educación, aumentar dichos recursos, igualando progresivamente el gasto en educación al promedio de la OCDE, mejorar la eficacia de las políticas activas para la empleabilidad de los parados; introducir e incentivar la curiosidad por el aprendizaje, entre otras.

De acuerdo con el estudio del CEC, los principales retos a los que se enfrenta España son el fomento del desarrollo científico y tecnológico y del espíritu empresarial, proyectando una marca España industrial sólida; y el impulso de una mayor inversión en I+D, clave para la generación y acumulación de conocimiento y capital tecnológico en una economía.

Así, desde el Consejo Empresarial de la Competitividad se apunta que para 2018 la inversión en I+D debería alcanzar el tres por ciento del PIB frente al 1,3 por ciento actual y que, al menos, dos tercios de la misma provenga de inversión privada.

Además, se fijan como objetivos fomentar la implantación de servicios digitales en pro de la eficiencia, revisar la actual aplicación de la ley de competencia europea asumiendo que se necesita mayor escala para ser más competitivo, y aumentar la inversión en intangibles al menos hasta el nivel promedio UE-15.

El informe explica, además, que España necesita actuaciones en cuatro ejes clave, en concreto: impulsar el desarrollo industrial en clave digital; incorporar técnicas digitales en la comercialización; transformar el modelo educativo para capacitar a las personas en las nuevas competencias del siglo XXI; y, finalmente, acelerar la ejecución de la Agenda Digital.

El informe del CEC concluye en este punto que si se logra equiparar en 2018 estos indicadores a las mejores prácticas de los socios europeos se conseguiría un impacto extra del 1,5 por ciento del PIB, que se trasladaría a una creación neta de empleo de 130.000 puestos de trabajo por año.

Política energética sostenible

El Consejo Empresarial para la Competitividad destaca en su informe que con una contribución directa del 3,1 por ciento al PIB y del 2,5 por ciento al empleo total, el sector energético es un pilar básico para el crecimiento económico y para la creación de empleo en España.

Subraya que con un plan de inversiones “razonable” a medio plazo es posible crear cien mil nuevos empleos hasta el año 2018, considerando el efecto directo e inducido de dicho aumento inversor.

En el informe se destaca la posición privilegiada de la que goza España en cuanto a infraestructuras de transporte (6º a nivel mundial). Por ello, es relevante aumentar las actuales tasas de inversión, ya que el sector sigue siendo un pilar de la economía, con elevado impacto en el empleo, y cuenta con un efecto derrame importante al resto de la economía.

Otro de los ámbitos de actuación, según el CEC, debería ser el de la financiación, especialmente después de que España haya sido uno de los países de la eurozona donde el crédito ha experimentado un ajuste más intenso.

El CEC también cuantifica, describe y propone medidas para hacer frente al fraude laboral. Tanto es así que el nivel de la economía sumergida en España se estima en torno al 23 por ciento del PIB, una tasa muy superior a la de otros países de la eurozona, como Alemania (15%), Francia (15%) u Holanda (11%).

Sostenibilidad de la deuda

El sexto informe del CEC explica también que la situación fiscal de España en relación con Europa “no ha mejorado sustancialmente en los últimos doce meses” e incide en la importancia de cumplir e incluso de exceder el cumplimiento de la agenda prevista para garantizar la sostenibilidad de la deuda y evitar así que se sitúe por encima del cien por cien del PIB de manera sucesiva durante la próxima década.

Y para ello, sería “fundamental”, según concluye el informe en este punto, aumentar la tasa de crecimiento potencial con las medidas comentadas anteriormente a la par que alcanzar un superávit primario que garantice la reducción de la deuda.

Finalmente, y de acuerdo con el análisis de las actuaciones propuestas, el CEC concluye su informe asegurando que reducir la tasa de paro por debajo del doce por ciento en 2018 es posible.