Mario Draghi

Mario Draghi | European Parliament

Esta semana hemos conocido que el Banco Central Europeo ha encontrado el resquicio legal para incumplir los tratados de la Unión Europea, asistiendo financieramente a los Estados miembros. Si bien es una forma de ayudar al país a financiarse y por ende a mantener las estructuras administrativas en funcionamiento a pesar de la crisis, la verdad es que los únicos beneficiados serán los asfixiados bancos comerciales de la zona euro.

El BCE ha autorizado a los bancos centrales nacionales a comprar hasta el 25% de la deuda que emita su país y ello supondrá el 80% del desembolso de la famosa “QE europea”. Es un “te invito a cenar”, pero pagas tú.

Del resto se hará cargo el BCE directamente, asumiendo la mitad del riesgo y de “las pérdidas”. Esa palabras se usó en varios pasajes de la conferencia de prensa, por lo que está asumido.

El plan servirá para mantener el valor de los activos que han comprado y siguen comprando los bancos europeos -bonos soberanos-, sin tener la necesidad de dar crédito a familias y empresas, que por otra parte no lo quieren y no lo exigen.

Nadie quiere crédito en una crisis deflacionaria, salvo los que no saben que estamos en una.

El aumento de la masa monetaria no se producirá por estas medidas, que es el principal efecto perseguido para avivar la inflación. Ello se debe a que no se concede una cantidad igual o superior de crédito por parte de los bancos comerciales, únicos con capacidad para crear dinero que sí aumente la masa monetaria en circulación.

Al devolverse deudas más rápido de lo que se concede créditos, el resultado es la deflación, una contracción de la masa monetaria.

Desaparece dinero del mercado y la masa monetaria se reduce, es tan sencillo que no admitiría discusión, pero hay escuelas económicas que aun no se ponen de acuerdo en esto.

La inyección monetaria para comprar deuda soberana evidentemente no colabora en la lucha contra la deflación, aunque encontrarás muchos comentarios que dirán que sí, recurriendo a frases tales como que “Japón no es Europa” para tratar de defender lo indefendible, para tratar de defender que “esta vez será diferente”.

Pero desincentivando el “crédito comercial” se logrará que la deflación se agudice por más que Japón no sea Europa, ya que no puedes obtener un resultado distinto haciendo lo mismo. Ya veremos también el resultado desastroso que cosechará Estados Unidos “a pesar de” su QE. Esa misma política monetaria que adulan los que no saben que el rebote de la economía se puede producir sin QE, sin políticos e incluso sin Estado.

Por lo tanto, a mayores estímulos ofrecidos para invertir en deuda, menores estímulos para los bancos comerciales para que se dediquen a la principal actividad bancaria, es decir, a la intermediación entre la oferta y demanda de dinero.

Conviene más especular en el mercado incluso a tasas de interés muy reducidas. Es así porque el riesgo “prometido” es cero. Además, el que forma el riesgo y el que lo coge, son amigos y se sientan a la misma mesa repartiendo la baraja.

No es cero el riesgo real, pero todos cuentan con que el riesgo real no se cristalizará nunca. Subestiman profundamente las fuerzas del mercado.

Sin embargo hace pocos días se cristalizó uno de esos riesgos al abandonarse la intervención de la moneda suiza por parte del Banco Nacional Suizo y aun así las lecciones no se aprenden. El fracaso ha sido muy costoso.

Detrás del discurso está el pacto de no abandonar a los bancos en problemas, ya que el sistema no admite mayor saneamiento mediante fusiones o adquisiciones y no todos los bancos pueden ir al mercado para ampliar capital. Esa es la verdad que no te dicen.

Por lo tanto el BCE asistirá mediante respiradores artificiales a los bancos hasta que suceda una de dos cosas: 1) hasta que haya crecimiento real e inflación, o 2) hasta que en algún momento abandonen el experimento y deban “desconectar los respiradores artificiales“.

Patria o muerte. Victoria o hasta la derrota final.

Con medidas similares Japón mantiene con respiradores artificiales a sus grandes bancos hace más de 20 años, por lo que la actual situación puede dilatarse más de la cuenta y lo debes saber, para no equivocarte cada vez que un político te diga que “lo peor ha pasado“.

He leído que nuestros nietos no solamente van a estudiar esta crisis sino que además, la vivirán. ¿Tú qué crees que sucederá? Deja un comentario y comparte esta nota de opinión en las redes sociales. La verdad es simple y debe saberse.  Y si la verdad es otra, la quiero conocer.

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.