Ángel Ron, presidente de Banco Popular ve una “lenta vuelta a la normalidad” económica

Banco Popular  El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, ha afirmado este viernes que la actividad económica española está experimentando “una lenta vuelta a la normalidad” con un crecimiento más equilibrado, más productividad y menos deuda.

Durante la presentación de los resultados anuales, Ron ha señalado que 2014 ha sido un año “bueno” en resultados para el banco en un entorno “complicado por la atonía del crecimiento económico” y por la “incesante” regulación. “2014 ha sido el año de cambio de tendencia. España ha dejado definitivamente atrás la recesión y poco a poco va dejando atrás la crisis”, ha indicado.

El presidente de la entidad, que ha asegurado que la economía española ha ganado en fortaleza y estabilidad tras empezar a superar una crisis “profunda”, ha destacado que la transición económica se ha completado, pero es necesario que esas mejoras se consoliden y lleguen a los ciudadanos.

Riesgos para España

En este sentido, ha manifestado que en España aún existen una serie de riesgos, tanto domésticos como externos, entre los que ha citado el desempleo, la demografía, la responsabilidad fiscal exigida por los inversores y el endeudamiento público. Por ello, ha insistido en la necesidad de continuar con las reformas y en la consolidación fiscal.

A lo largo de su intervención, Ron se ha quejado de la incertidumbre regulatoria vista en 2014 y que se ha extendido a 2015, ya que genera unos costes que deben asumir las entidades y poco contribuyen al crecimiento del negocio y de la economía.

Pese a ello, augura que probablemente el año que viene comiencen a verse operaciones corporativas relevantes animadas por la evolución de las cuentas, de la rentabilidad y de sostenibilidad de los modelos, además de por la regulación. En un futuro más lejano, estos factores podrían propiciar operaciones transfronterizas en la Eurozona.

Finalmente, el presidente del Popular espera que 2015 suponga “un paso relevante” en la vuelta a la normalidad, siempre y cuando los riesgos que afectan a la economía, fundamentalmente políticos, no se traduzcan en algo negativo. En ese caso, se verá una reacción positiva de los mercados hacia España, porque su base es “sólida, siempre que el espíritu reformista continúe”.