¿Puede 2017 ser un año alcista en bolsa? Si y no, pero si… y también no

Perros a bordo

Anti botox brigade | Emdot

Si en algún momento del año pasado escribí sobre la respetada opinión de un analista que veía similitudes entre 1929, 1987 y 2016, ahora cabe decir que a 2016 –personalmente– lo comienzo a ver como 1928 (mil novecientos “veintiocho”), un año muy alcista que hizo que 1929 también sea alcista… hasta agosto.

El S&P 500 de la bolsa norteamericana sigue con un PER 25 y por lo tanto está más caro que en 2007 y en términos comparativos (cuando no existía ese índice) que en 1929, sin embargo en diciembre del año pasado se han dado señales técnicas que han ensombrecido lo que los fundamentales están advirtiendo desde hace ya “unos años”.

Y es que a nadie bien informado le sorprendería que explote la burbuja, que la tenemos no lo dude, pero un “analista técnico” ahora y por unos cuantos meses lo debe dudar.

Desde que -principalmente- el Dow Jones marcó un récord multi-anual de fuerza relativa, se han evaporado las serias divergencias bajistas que había (en gráficas diarias y semanales), dejando a los osos con muy pocos argumentos o ninguno.

De hecho cada día hay menos aun argumentos, porque otros indicadores más allá del de fuerza relativa, junto a sectores e índices de deuda corporativa por ejemplo, se han sumado para estar señalando un “momentum” alcista espectacular. Y ello no suele suceder en techos. De hecho, no ha sucedido nunca en un techo importante. No hay techos con el momentum en máximo.

Todo lleva a pensar que la burbuja nos seguirá sorprendiendo, ganando los seguidores de tendencia pero dudosamente ganando los inversores más calificados. De hecho solo un 16% de los gestores han podido batir al índice el año pasado. Este último grupo ve más allá y está observando que el avance de la bolsa norteamericana (y debe ser así en la mayoría de los países desarrollados) está siendo muy selectivo y que las valoraciones son prohibitivas.

Hay valores, muchos en el S&P 500, que están muy lejos de sus máximos históricos, en marcado bajista desde hace rato. En el NYSE los hay más por supuesto.

Una Apple por ejemplo, ahora a esta fecha en la que escribo está a sólo un 10% de sus máximos y gracias al llamado “rally de  Trump”, pero cayó un 30% desde sus máximos históricos en lo peor de su cotización en 2016 poco después de que ingresara al Dow Jones.

Bajando escalones en cuanto a tecnológicas pero sirviendo de ejemplo práctico, una GoPro que supo cotizar acariciando los 100 ahora cotiza en 9. Está para rebotar, sí, pero a los 100 seguramente no volverá nunca o al menos no pronto. Y este es un ejemplo que se repite mucho más que el de Apple o esos valores que sí está en máximos, ya que evidentemente los hay.

Pero todos vemos a los índices y cabe reiterar que no se hace máximos con la mayor fuerza relativa de las últimas décadas. De hecho sólo hay seis ejemplos de tanta fuerza en los últimos 100 años, algo impensable desde 2014 y hasta antes del 7 de diciembre último. Pero ese día bisagra, lo cambió todo.

Tan es así, que vale la pena esperar recortes antes que buscar techos, e increíblemente… subirse a la burbuja aunque los índices estén en récord y carísimos, por lo menos por un tiempo. Hay casi una garantía de que después del próximo recorte se seguirá subiendo, batiendo récords y los índices de Wall Street sumando puntos. Además, es algo no solo para unas semanas, sino posiblemente para varios meses.

Eso sí, puede elegirse un valor y pensar que se beneficiará de la próxima pata alcista y cometer una equivocación fácilmente.

Ten en cuenta que estoy hablando de “los índices” y principalmente de los norteamericanos. Pero hasta el Ibex35 podría subir, incluso a niveles que aún no advierte ningún analista y me hubieran parecido ridículos hasta hace muy poco tiempo.

Podríamos ir a los 12.000 del Ibex35 sin problemas y con alguna dificultad incluso a más y en retrospectiva (viendo dentro de unos meses lo que escribo hoy) no sorprenderme.

Es incluso improbable que alguna catástrofe natural, política o de otra naturaleza tuerza la inercia. Se está demostrando más que nunca y es un hecho, que el mercado se mueve por técnico y por sentimiento inversor. Evidentemente no lo hace por fundamentales o estaríamos muy lejos (por abajo) de donde estamos.

Sí me sorprende la burbuja, que es otro tema. Nadie puede estar indiferente y más quienes sabemos que todas las burbujas explotan y que las grandes los hacen con mayor fuerza. Y más aún los que tenemos hijos, porque es preocupante lo que pueda suceder cuando explote ésta, una al menos mucho más grande que la de 2007.

En síntesis, 2016 no fue 1929 y se ha parecido más a 1928. Fue en ese año de 1928 y casi doce meses antes del techo de agosto de 1929, que se vio uno de esos seis récords de fuerza relativa de los últimos 102 años como vimos en diciembre pasado.

Durante todo 1929 la bolsa “subió” casi un 25% antes de caer un 50% de fines de agosto a mediados de noviembre y no marcó ningún récord de fuerza relativa en ese año mientras subió.

La historia y las estadísticas dicen que hay un 0% de probabilidades de que el rally de Trump sea la pata definitiva del ciclo que comenzó en 2009, aunque se lo vaya a recortar y no falte mucho para comenzar ese recorte.

Nada es seguro y menos en bolsa, pero pensar lo contrario después de las señales de diciembre pasado es hacer una apuesta de 0% de probabilidades a día de hoy. Cero, no cero coma “algo” como en el euromillones.

Si el título de este artículo le llamó la atención, pues ya lo sabe: la bolsa puede subir un 20% o un 30%, por lo que en algún momento de 2017 leerá que estamos en un año alcista. Pero el año tiene 12 meses y al 31 de diciembre y aun si un índice sube un escandaloso 30% en algún momento del año… pues cuidado que la bolsa también puede cerrar el año en negativo.

La burbuja que explotó en 1929 comenzó en 1921. Se tardó en aquel entonces ocho años en completar un ciclo.

El actual, comenzado en 2009 entra en su octavo año en este 2017 y como aquél previo a la Gran Depresión, es el año de un ciclo ya muy maduro. Usualmente los ciclos son de cinco años para que tengamos una idea.

Algunos ganarán y otros perderán, al alza y a la baja, como siempre… pero lo que venga después no será “como siempre”, no al menos para personas vivas.

No se si tenemos unos meses, un año o más para prepararnos, pero los cambios que estamos experimentando (la revolución digital, la automatización, la robotización, las redes sociales, el cambio climático, comprar en las rebajas online, etc.) van a hacer aparecer qué es lo próximo y hacia qué estamos cambiando.

Ojalá sea para mejor, pero no soy el único que ve un paralelismo con “1928” incluso en la comparación de la elección del presidente en aquel entonces, Hoover (que asume con el mercado super alcista y se come el crash de punta a punta), con la elección de Donald Trump que también asume con una burbuja madura aunque le quede varios meses o quién sabe cuánto.

928 paralalismos del mercado.

 

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