CNMV alerta de que la ‘banca en la sombra’ puede ser “amenaza potencial” para la estabilidad financiera

 Elvira Rodríguez

Elvira Rodríguez | Europa Press

La presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez, considera que la ‘banca en la sombra’ es una “amenaza potencial” para la estabilidad financiera a largo plazo, pese a que desempeña “funciones importantes” en el sistema, razón por la que se está planteando un cambio de la supervisión en este ámbito.

Durante su intervención en el XXII Encuentro del sector financiero, organizado por Sociedad de Tasación, ABC y Deloitte, Rodríguez ha definido dos retos para las entidades bancarias en el futuro: la irrupción del ‘shadow banking‘ y el papel que tendrán los mercados de valores como fuentes de financiación alternativas.

La presidenta del supervisor ha explicado que la banca en la sombra incluye entidades que obtienen fondos con características similares a las de los depósitos y actividades como la titulización, el préstamo de valores o el compromiso de compra.

   Según ha indicado, la Comisión Europea estima que los activos del sistema bancario ‘en la sombra’ a nivel mundial equivalen 53 billones de euros, la mitad del sistema bancario regulado.

Medición del riesgo

Ante el temor que supone la llegada de este nuevo sistema, se ha aprobado una Ley por la que se regulan las entidades de capital riesgo y que atribuye a la CNMV la función de controlar el riesgo sistémico que este tipo de entidades son susceptibles de generar.

El texto permite que la institución requiera información adicional a la establecida normativamente, ya sea de forma periódica o extraordinaria. En desarrollo de esta norma, Rodríguez ha avanzado que el supervisor tiene previsto aprobar un programa de trabajo para la medición del riesgo sistémico de las instituciones de inversión alternativa.

También tiene intención de hacer un seguimiento del ‘shadow banking’ para valorar los efectos de la traslación de actividades tradicionalmente bancarias a otros sectores como los vehículos de inversión, como fondos monetarios, ETF, entidades de capital riesgo y fondos de deuda.

Rodríguez ha alertado de que la próxima entrada en vigor de Basilea III y la previsible implantación de medidas adicionales, como la exigencia en algunos casos de la separación del negocio tradicional y del negocio de inversión van a suponer nuevos retos para los bancos, lo que podría potenciar que la intermediación crediticia se desplace hacia la banca en la sombra.

Vías de financiación alternativa

Otro de los retos futuros de los que ha alertado Rodríguez ha sido la necesidad de potenciar la financiación complementaria a la bancaria, dado que la economía europea está “altamente bancarizada” en comparación con las de otros países, en los que el papel de los mercados de capitales es “mucho más relevante” como fuente de financiación.

En este sentido, se ha remitido al Libro Verde publicado en febrero por la Comisión Europea en el que se afirma que en Europa existe un volumen significativo de capital financiero improductivo, por lo que sería bueno movilizarlo y crear “un verdadero mercado integrado de capitales que sea un punto eficiente de intersección entre los ahorradores y quienes necesitan financiación”.

Rodríguez ha destacado que la CNMV apoya el objetivo de este proyecto y ha indicado que antes de lanzar nuevas propuestas es necesario hacer una evaluación adecuada de los efectos de todas las medidas regulatorias que se han puesto en marcha como consecuencia de la crisis.

Protección del inversor

También ha insistido en la necesidad de preservar el nivel de protección de los inversores, una premisa “esencial” para fomentar la confianza de los inversores en el sistema financiero y lograr que estos movilicen sus capitales. Así, considera interesante explorar vías para mejorar la atención de las quejas y reclamaciones y favorecer mecanismos de resolución alternativa al margen de los tribunales.

La presidenta del supervisor ve importante potenciar la competitividad de las empresas europeas para aumentar el flujo de inversores institucionales y minoristas, así como usar y desarrollar las nuevas tecnologías para la integración de los mercados de capitales. Finalmente, ha apuntado que es “fundamental” integrar a los bancos en este proyecto.