El BCE sostiene que su política monetaria no es una “expropiación” a los ahorradores

Banco Central Europeo

BCE | Foto: SETCa BBTK

La bajada del tipo de interés de referencia del Banco Central Europeo (BCE) al mínimo histórico del 0,05% no representa un perjuicio para los ahorradores como el que podría representar la aplicación de una política monetaria inadecuada que sirviera de freno a la economía, según sostiene la institución en un informe con el que responde al temor alemán de que los ahorradores puedan sentirse “expropiados”.

El estudio defiende que no es el banco central quien determina los rendimientos reales (descontada la inflación) que obtienen los ahorradores a largo plazo, sino que dependen más bien de factores como la innovación, la demografía y los mercados laborales.

“Para los ahorradores (…) es mucho más importante el rendimiento que se obtiene del ahorro una vez deducida la depreciación debida a la inflación”, explican Ulrich Bindseil (BCE), Jörg Zeuner (KfW) y Clemens Domnick (KfW), autores del documento.

   “Es la economía real la que genera rendimientos reales y el banco central los refuerza garantizando la estabilidad de precios”, añaden los expertos.

De este modo, los autores señalan que la política monetaria sólo puede ejercer una influencia limitada sobre los rendimientos reales a corto plazo, que no es importante para la gran mayoría de los ahorradores, mientras a más largo plazo una política monetaria restrictiva en tiempos de debilidad podría incluso perjudicarles.

“Unos tipos de interés demasiado elevados en momentos de dificultad económica pueden hacer que obtengan algo más de dinero durante un período corto, pero a largo plazo perderán más”, advierten.

En este sentido, el informe del BCE concluye que la aplicación deliberada por parte del BCE de una política monetaria inadecuada podría actuar como un freno adicional para la economía y, en consecuencia, para las perspectivas de rendimiento a largo plazo de los ahorradores.

“En cambio, una política monetaria adecuada es una de las condiciones necesarias para un crecimiento estable y sostenible”, añaden.

Para reforzar sus conclusiones, los autores recuerdan que la política del Deutsche Reichbank condujo a la hiperinflación tras la I Guerra Mundial al mantener unos tipos demasiado bajos, pero años más tarde, su equivocada apuesta por subir tipos pese al colapso económico acarreó una espiral bajista y agudizó la depresión.