S&P rebaja en un escalón el rating de Grecia por sus “insostenibles” compromisos financieros

Grecia, ruinas   La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) ha recortado en un escalón el rating de Grecia, desde ‘B-‘ a ‘CCC+’ con perspectiva ‘negativa’, ya que considera que sus compromisos financieros son “insostenibles” si no se llevan a cabo “profundas reformas económicas” o un “alivio adicional”.

“La rebaja refleja nuestra opinión de que la solvencia de Grecia depende cada vez más de unas favorables condiciones económicas, financieras y empresariales. Según nuestro criterio, estas condiciones han empeorado debido a la incertidumbre surgida por las prolongadas negociaciones entre el Gobierno griego y sus acreedores oficiales”, afirma S&P.

La agencia, que con esta decisión concluyó su proceso de revisión de la calificación de Grecia iniciado el pasado 28 de enero, incide en que la perspectiva de crecimiento para el país en 2015 es “enormemente incierta” y cree que la economía se contrajo cerca de un 1% en los últimos seis meses pese a la debilidad del euro y los menores precios del petróleo.

“En nuestro opinión, las perspectivas económicas podría deteriorarse aún más, a menos que las conversaciones entre Grecia y sus acreedores concluyan pronto”, remarca Standard & Poor’s.

En este sentido, advierte de que si el estancamiento de las negociaciones no se resuelve antes de mediados de mayo, podría no haber tiempo suficiente para que el Parlamento griego aplique las condiciones necesarias para recibir la ayuda.

Además, añade que el Ecofin tampoco tendría tiempo probablemente de desembolsar los 7.200 millones restantes del actual programa de ayuda a Grecia o establecer una nueva facilidad de financiación. S&P calcula que el desembolso de este tramo debe realizarse antes de finales de junio para hacer frente al vencimiento de 3.500 millones de euros en bonos en manos del Banco Central Europeo (BCE) en julio.

En esta línea, considera que las conversaciones entre ambas partes siguen adelante, aunque a ritmo muy lento, y alerta de que el país podría tener problemas de efectivo si no hay un acuerdo antes de 12 de mayo, cuando debe devolver 760 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Por otra parte, remarca que la salida de Grecia de la eurozona no es su escenario base y considera que las consecuencias políticas, sociales y económicas de este paso sin precedentes serían “graves” y probablemente provocarían un contagio que llevará al impago de otros actores de los sectores público y privado.