Así terminó Wall Street en 2014 y esto es lo que puede suceder en el 2015 que está aquí

New York Stock Exchange en Wall Street

New York Stock Exchange | Flicker de Michael Daddino.

La última jornada del año nos deja un cierre de Wall Street en sido negativo, con el Dow Jones cerrando en los 17.822,81 puntos cayendo un -0,89%; el S&P 500 haciéndolo en los 2.058,88 con un -1,03% y el Nasdaq Composite en los 4.736,05 enteros con un rojo del -0,87%. Pero toca balance anual y hablar del resultado de todo el ejercicio. Estos son los valores finales para el 2014:

Dow Jones: +7,52%

S&P 500: +11,39%

Nasdaq Composite: +13,40

Nasdaq 100: +17,94%

NYSE Composite: +4,22%

Dow Transportes: +23,50%

Russell 2000: +3,53%

¿Espectacular verdad? Pero si diríamos que está todo bien, mentiríamos y ni siquiera el festejar un nuevo año lo justificaría. Ciertos aspectos que hacen a la buena salud de un mercado y a su valoración fundamental, nos hablan de una de las mayores burbujas de la historia de la humanidad.

El CAPE ratio nos encuentra en 27, un valor igual al de 2007 y a la altura de 1929, pero con una diferencia muy importante:

El CAPE ratio toma en cuenta los últimos 10 años de los beneficios empresariales, que en este caso está profundamente distorsionado debido al crash de 2007-2009 que los redujo a mínimos históricos y a un negativo jamás visto.

Por lo tanto, la valoración de actual de la bolsa norteamericana es muy cara y solo comparable con dos de todas las burbujas habidas desde 1870 hasta ahora, pero si tomamos en cuenta no el promedio de beneficios de las empresas de los últimos 10 años sino el de los últimos 12 meses la valoración del CAPE ratio no es de 27 sino de 34.

En enero de 2008 estaba 24 y en enero de 2007 27,2.

Y en 34 el CAPE ratio nos deja un 27% arriba en valoraciones a la habida en los máximos de 1929 después de 8 años de subidas ininterrumpidas en los “locos años 20” que por algo pasaron a denominarse así.

Cabe recordar que al margen de la “historia oficial”, en 1929 explotó una “burbuja bursátil” y que ello fue lo que inició la Gran Depresión.

Por otra parte, el NYSE Margin Debt llegó a récord histórico en 2014, por encima de lo alcanzado en 2007 e increíblemente por encima de 2000. Ello hace a las apuestas “a margen”, es decir, con dinero prestado. Es lo que conocemos como apalancamiento.

Así, ante cualquier problema, no vamos a tener una caída normal sino una como las de 1929, 1987 o 2008.. en tanto que ese apalancamiento es mortalmente destructivo a la hora de tener que salirse del mercado en manada para devolver el dinero tomado prestado antes de quebrar.

Por otra parte, hay mil veces más derivados que en 1987, año del crash más recordado de la historia con un solo día en el que el Dow Jones cayó un 22%.

Podríamos alargar la lista de “anormalidades” que aun no se viven como tales sino justamente como “lo normal” y decididamente no estamos en una etapa normal de mercado.

Si a todo ello le sumamos una pizca de deflación y los intereses bajos de los últimos siglos (por no decir los más bajos de la historia), pues no sabemos cuándo explotará la bomba pero sí sabemos que explotará ya que todas lo hacen.

Y por distintas razones, 2015 es un año candidato por cuestiones técnicas. En efecto, cada uno de los años que vengan serán candidatos.

Nuestro mejor análisis  de buena fe nos dice que en breve habrá por lo menos un “recorte” de un 10% como mínimo. Algo similar a la caída hacia mediados de octubre desde donde se volvió a rebotar y hacer nuevos máximos históricos, por supuesto, aumentando la obscena valoración de la bolsa norteamericana.

Sin embargo, ya hay cada vez menos balas en la pistola y el que quiera estar en mercado, pues tiene que gatillarse en la cabeza como en la ruleta rusa. Si todo sale bien, la burbuja seguirá creciendo y se ganará buen dinero. Si no, pues estamos seguros que sin decirlo, os habréis hecho una representación mental de lo que puede suceder.

Ya en “modo burbuja“, pues la burbuja puede continuar y nosotros quedar como “agoreros” y somos conscientes de ello, pero no nos vamos a subir al carro de lo políticamente correcto. El problema es que definitivamente estamos en una situación de estirar el elástico esperando a recibirlo en la cara a toda velocidad en algún momento, porque un crash es más o menos eso.

Intuimos además, que esta vez el crash podría ser de dimensiones importantes, no una corrección como la de 1937 sino uno en busca de nuevos mínimos, ya que es demostrable empíricamente por valoraciones que en 2009 no hubo más que un suelo de ciclo y no un suelo de mercado bajista secular (que se inició en 2000). Por supuesto, la cosa va de gráficos muy grandes y de datos estadísticos algunos incomparables a lo largo de la historia y otros sólo comparables con una o dos ocasiones a lo largo de los últimos 140 años.

No hay bolsa más sobrevalorada actualmente que la norteamericana, aunque dejamos de lado la de Dinamarca con un CAPE ratio de 31,6 por ser una menor. La que le sigue es la Indonesia con un CAPE ratio de 26,4 y la de Japón con uno de 26. Y para que tengamos una idea, la de España tiene un CAPE ratio de 11,3 y aun así puede caer bastante.

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La pregunta es… ¿vale la pena prepararse para lo peor?

Y no lo sabemos, tal vez haya otro año alcista. Nadie puede determinar cuándo estallará exactamente una burbuja y menos una tan grande como la actual. Pero los bonos EEUU ya han hecho máximos en 2012, las commodities entre 2010 y 2011, y atención.. el dólar se está apreciando al igual que durante los primeros años de la Gran Depresión cuando se apreció un 70%. Por ahora “poco”, pero el dólar ha roto al alza resistencias multianuales.

Por cierto, esperamos una corrección en el billete verde pero después de unos meses intuimos que volverá a la senda de la tendencia alcista frente al euro y frente a muchas otras monedas, tal vez frente a casi todas a excepción -tal vez- del franco suizo o el yen. Suena a refugio, huele a refugio y tal vez sea por buscar refugio.

Hay un problema y serio respecto del “cuándo” pero creemos que no hay un problema respecto del “qué”.

Ese sería el resumen. Y, con ello, cada uno sabrá lo que debe hacer.. puesto que si decimos otra cosa, la posibilidad de equivocarnos será grande. Es como atajar un piano que viene desde el tercero. Como mínimo complicado.. pero viene un piano desde el tercero ¿lo pillas?

Si se nos pide más pues nos mojamos. Podemos decir que en breve debería haber una caída y después, habrá que ver si la caída se recorta para seguir cayendo, es decir, se forman máximos decrecientes y mínimos decrecientes, o se vuelven a recuperar los índices y siguen haciendo nuevos máximos históricos como si no hubiera un mañana. Todo puede suceder, pero sabido es que todas las burbujas sin excepción -y la presente lo es- explotan.

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Suceda lo que suceda, repetimos que se puede prosperar en cualquier situación si se sabe lo que se hace y que le deseamos a nuestros lectores un muy feliz 2015.

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