Donald Trump

Donald Trump | Gage Skidmore

Varias encuestas pronosticaban que Donald Trump ganaría las elecciones presidenciales de Estados Unidos, pero no aquellas que difundían los principales medios de comunicación. De hecho, 53 periódicos pidieron abiertamente que se vote por Hillary Clinton y sólo uno se inclinó por Trump, lo que también hacían casi todas las cadenas de televisión excpeto Fox News. Sin apoyo de los bancos, de Wall Street, de los medios, de las tecnológicas e inmune a una campaña virulenta, el aterrizaje del magnate inmobiliario se da en un momento muy preciso de la historia.

En efecto, los índices de Wall Street están en máximos históricos, posiblemente en zona de máximos del ciclo que comenzó en 2009, y en mi opinión en zona de máximos de varios ciclos mayores anteriores, se dilate o no lo inevitable.

Por lo tanto, Trump está llamado (en mi opinión) a ser la “aguja que pinche la burbuja”, tal vez en base a proteccionismo económico o por la razón económica que fuera si es que hiciera falta explicar que la política de tipos de intereses bajos no puede sino crear burbujas sistemáticamente. O acaso si hiciera falta más razones que las valoraciones obscenas actuales.

Pero lo que él representa encarnando parte de la burbuja (la inmobiliaria al menos), su faceta de “ícono pop” y estrella televisiva, su exhibicionismo y también la ostentación, y por qué no la falta de respeto masiva propia de esta época en la que las relaciones dejan de ser cara a cara para ser virtuales, no es más que el culmen de una época.

Ese es el análisis, socioeconómico que me interesa porque está directamente relacionado a cómo tales factores son propios de la fase de decadencia en la sociedad y llamada “deterioro” en los índices bursátiles.

Es decir, Trump puede marcar un punto de inflexión para la bolsa norteamericana, el que hemos estado esperando para Wall Street y no se produjo al menos hasta ahora.

Hillary Clinton por su parte, representaba el anhelo de “más burbuja” por los viejos tiempos de Bill Clinton, presidente desde 1993 a 2001, desde el inicio y hasta fin de la burbuja tecnológica.

Desde el punto de vista de la estructura de la bolsa por ende, hubiese sido más difícil explicar la victoria de Hillary que la victoria de Donald.

Un gráfico muestra claramente la importancia histórica de los Clinton en su momento y ahora la de Trump, elegido cerca del máximo de la quinta onda de “varios” ciclos.

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Dow Jones – largo plazo | Chart courtesy of stockcharts.com

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En síntesis y objetivamente, sin predilecciones políticas, Trump podría estar llamado a ser un antes y un después en la historia de la bolsa norteamericana pero por todo lo construido o más bien destruido hasta ahora.

Sin embargo el mercado terminó subiendo y mucho al saberse los resultados de la elección del 8 de noviembre que consagró a Donald Trump, al margen de una reacción negativa inicial que sólo los futuros pudieron captar. Otra exageración e irracionalidad propia de una época que evidentemente tiene más pasado que futuro.

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