Unidos por el espanto PP y el PSOE hablan de una gran coalición por culpa de Podemos

Maria Dolores de Cospedal

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El diablo sabe más por viejo que por diablo dice el dicho, por lo que es normal que Felipe González fuese el primero por mayo en darse cuenta de la realidad que le aguarda al bipartidismo en España, abriendo el debate acerca de la posibilidad de que el Partido Socialista y el Partido Popular tengan que unirse para no verse reducidos a la categoría de espectadores.

Inmediatamente González fue acallado, pero tal vez sólo porque dijo lo que dijo en un momento en el que la opinión pública no estaba preparada para oírlo. Podemos aun no acaparaba la intención de voto que acapara hoy y el fenómeno bien se pudo haber diluido, pero crece con cada crítica y cada ataque, con lo cual no dejan de crecer día a día.

Estos muchachos pelilargos algunos, poco propensos a afeitarse otros, por lo general demasiado jóvenes, pero con altos estudios  y con muchos doctorados encima, están trayendo muchos problemas.

Hacen otra política, usan una fórmula de laboratorio estudiada y mejorada destinada a que gane cualquier gran partido con una figura fuerte y carismática, justamente lo que hoy no tiene ninguno de los dos partidos de gobierno tradicionales, que han impedido que aparezcan grandes figuras premiando la mediocridad por miedo de los “barones” y los que realmente “reparten el pescado”.

Esta semana se afinó el discurso político, hay que enfrentar las preguntas afiliadas de los periodistas, el debate y el descontento de la tropa. Las bases ven que detrás de la escena se está trabajando para -tal vez- coincidir con el odiado rival con tal de no dejar el espacio político en manos de los “pelilargos y compañía”.

Claro, si se pierde el poder se lo puede perder por mucho tiempo, y a ver si a esta “gentuza” se le ocurre no dejarlo por 20 años. ¿Qué pasaría con las cajas de las que se ha alimentado la “casta” engordando esas cuentas `B´ en paraísos fiscales? ¡Que horror!… como diría Doña Aguirre, las cajas se las quedarían otros y adiós financiación. Adiós corrupción sería otro tema por supuesto.

Hoy la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha dicho que su partido “contemplaría” la posibilidad de una coalición con el PSOE si no tuviera mayoría absoluta.

Obviamente está hablando del problema de gobernabilidad que podría haber si en las elecciones generales Podemos hace una elección tan buena que no permita que haya gobierno en España más que pactando al menos dos de las tres principales fuerzas que surjan.

El pastel puede quedar dividido en tres porciones más o menos iguales o por lo menos con el mismo poder de decisión sobre la futura formación de gobierno, y dos que se unan gobernarán sin terceros. Pero hay un denominador común y ese denominador común es el PSOE.

Por lo tanto, o el PSOE le da sus votos al Partido Popular (si éste gana las elecciones sin mayoría absoluta) o la única gran coalición posible es la de PSOE y Podemos , aunque hoy todos la nieguen para ver quién en la izquierda o el centro izquierda puede obtener más votos y quedarse con la cabeza del ejecutivo.

Algo es seguro, Pablo Iglesias no será presidente de España salvo que obtenga mayoría absoluta. Él lo sabe o debería saberlo, por lo que sólo una catástrofe económica que desemboque en una catástrofe política puede hacerle aterrizar en el ejecutivo.

Por lo tanto por ahora gana siempre el PSOE, y por ello es tan importante la figura de Pedro Sánchez, reciclado secretario general de los socialistas que hace un año pocos conocían. Hubiese sigo un presidente seguro en otros tiempos, pero la “herencia” aun es pesada y se lo impide, también salvo esas cosas del destino por supuesto.

A día de hoy, las cartas dicen que Pedro Sanchez está llamado a dictar sentencia en un futuro pacto de gobernabilidad.

El secretario general de los socialistas tampoco ha podido rehuir la odiosa pregunta de si estaría dispuesto a ser parte de una coalición PP-PSOE y dijo lo que tenía que decir, se hará lo que se tenga que hacer “para salir de la crisis”. Tocó la fibra que tenía que tocar ante la música que suena.

Fernando Damián
Fernando Damián
Fernando Damián | Analista técnico de bolsa y divisas, especulador profesional en los mercados financieros y licenciado en derecho. Director de Plaza Financiera. Y lo más importante: Esposo de Solange y papá de Donatella.